El futbol mexicano parece estar avanzando en la dirección equivocada y en vez de mejorar, parece que tiene la marcha puesta en reversa. Es cierto que en México las cosas han cambiado y que en un partido no importa el “tamaño” de un equipo porque los más pequeños pueden darle batalla a los más grandes. Sin embargo, no hay que pensar en esto como sinónimo de una Liga competitiva, pues en vez de que sean los clubes con menos presupuesto y plantilla los que mejoren su desempeño, son los “grandes” conjuntos los que han caído en su funcionamiento.
Lo anterior se observa en dos situaciones muy claras. La primera es la falta de constancia que han la mayor parte de los equipos en el inicio del Apertura 2014. Es cierto que en el torneo mexicano que no es necesario mantener un paso perfecto (basta con llegar a Liguilla y ahí ya es otra historia), se han visto incomprensibles altas y bajas de juego en las seis fechas que van. Un club puede golear o tener una actuación ejemplar, y el siguiente encuentro lo pierde contra una de las escuadras que está peleando el descenso o que tiene peor plantilla.
La segunda situación es la evidente crisis que atraviesan tres de los llamados “grandes”. Si bien el Cruz Azul ya consiguió su segundo triunfo, no ha tenido un gran arranque y ha quedado a deber en sus juegos. Aunque, honestamente, tenga el arranque que tenga, el Azul necesita algo mucho más grande que buen futbol para ser campeón. Por otra parte, Chivas y Pumas atraviesan una crisis futbolística, administrativa, de identidad y de todo lo que se le pueda ocurrir a uno. Mientras que la directiva Universitaria optó por un viejo conocido para retomar el camino (que aunque no ganó, por lo menos no perdió), el Rebaño lucha por no descender sin rumbo fijo, sin afición y con jugadores que consideran que “se exagera con la crisis” (con esa mentalidad, nadie supera una crisis).
Éstos no son los únicos equipos que dan de qué hablar. La situación de Morelia también es alarmante y la de León, difícil de entender; pero la de los otros tres llama más la atención por su historia. Con lo anterior en consideración, es difícil considerar a un conjunto como fuerte candidato para campeón. Si hay que señalar a uno sería el América, que es el que mejor lo ha hecho y no sólo por los puntos que ha sumado y porque mantiene el invicto, pero porque ha sido contundente y constante.
Los de Coapa quizás no han tenido un futbol hermoso ni espectacular, y puede que a muchos no les guste su manera de jugar. Pero la realidad es que han metido los goles y lo han hecho bien, quizás no con jugadas extremadamente elaboradas, pero sí con un juego de conjunto y aprovechando los errores del rival. Si algo hay que reprocharles a las Águilas es el empate contra Jaguares pues, aunque mantuvieron el invicto, coincidió con la ausencia de Rubens Sambueza. Depender de un jugador es lo peor que pueden hacer los azulcremas pero habrá que esperar.
Quedan todavía bastantes fechas y sobre todo, falta la Liguilla. Sabido es que lo que se haga en las 17 jornadas de la fase regular es sólo un pequeño pasito en el camino para ser campeón y que la verdadera prueba está en la Liguilla. No obstante, sí se debe señalar a los que lo han hecho y bien y a los que han estado mal, falte el tiempo que falte. Ojalá que en esta ocasión los equipos se pongan las pilas desde antes y no sólo den su mejor desempeño hasta el final (cuando todo está ya casi definido). Porque si hay que aguardar a las últimas jornadas para ver intensidad en los partidos, que triste y aburrido torneo se avecina.


