lunes, 26 de mayo de 2014

No la primera, la Décima

En una inédita final de Champions League, con más expectación y tensión que nunca al tratarse de un derbi madrileño, el Real Madrid finalmente obtuvo la tan ansiada décima después de 12 largos años. Con una entrega total en el terreno de juego, los Merengues sufrieron para robarle el triunfo a un Atlético de Madrid que durante casi una hora se sintió campeón y que de haber aguantado dos minutos más hubiera alzado su primera copa de Europa para cerrar con broche de oro una temporada de ensueño.

Casi 380 millones de personas distribuidas en poco más de 200 países fueron testigos del milagroso gol de último minuto que llevó al Madrid a la prórroga y finalmente al triunfo, y que para el Atlético revivió aquel funesto partido en el estadio Heysel de Bruselas, el 15 de mayo de 1974 en el que también vieron terminadas sus ilusiones en cuestión de minutos. En esa ocasión fue Schwarzenbeck del Bayern Múnich quien en el minuto 119 empató el encuentro con un potente disparo que superó a Miguel Reina, provocando un juego de desempate que finalmente ganarían los alemanes con un holgado marcador de cuatro goles a cero. Después de ese día, los Colchoneros esperaron 40 años para llegar a una final de Champions y reavivar el sueño de levantar la Orejona.

Si el futbol fuera de merecer, podría pensarse que el indicado para quedarse con la Orejona era el conjunto rojiblanco que sorprendió a muchos al ganar el torneo local e imponerse sobre el Barcelona y Real Madrid. De igual manera, sin derrota alguna y con tres empates, su accionar en la fase final de la Champions arruinó una que otra quiniela al dejar fuera de la competencia a equipos grandes como son el Milán, el Barcelona y el Chelsea. La realidad es que pocos apostaban por el Atleti y que era inimaginable que llegara hasta donde llegó, mas los dirigidos por Simeone demostraron que tienen lo necesario para ser tomados en cuenta y que avanzar hasta la final no fue solamente un evento afortunado, sino fue el resultado del esfuerzo de todo un año.

¿Pero y el Real Madrid? ¿A caso no hizo lo suficiente para también merecer el triunfo? A diferencia del Atlético que se esforzó por ponerse a la altura de aquellos que cuentan con impresionantes plantillas, el Real es un club acostumbrado a la grandeza. No obstante, su camino para llegar a la Décima no fue nada fácil. Después de eliminar con relativa facilidad al Schalke 04, los de Ancelotti tuvieron enfrentarse a sus propios fantasmas y por poco quedan fuera en el duelo contra el Borussia Dortmund, subcampeón y verdugo de los Merengues en semifinales el año pasado. Y aunque fue complicado obtenerlo, el pase a semifinales les dio el impulso necesario para contundente y sorprendentemente eliminar al Bayern Múnich, equipo que se veía con más fuerza para ser campeón.

Por tanto, es incorrecto hablar de merecimientos cuando ambos equipos hicieron lo que les correspondía; destacar que la labor de uno fue mejor que la del otro es injusto y está determinado por la preferencia de cada aficionado. Las dos escuadra llegaron a Lisboa por méritos propios, y fue ahí donde los blancos hicieron lo suyo para quedarse con la Copa. Decir que recibieron ayuda con los cinco minutos de compensación es hablar desde el sentimiento de frustración porque atendiendo a las acciones del partido se claro que, con más posesión de la bola, mayor número de disparos y de pases completados, fue el conjunto blanco quien hizo un poco más que el contrario y le bastó para coronarse.

En cambio, al Atlético de Madrid le faltó. Concederle terreno al rival y decidirse a esperarlo quizás no fue la estrategia adecuada, pues en los últimos minutos del tiempo reglamentario, antes de los cinco agregados, los Colchoneros estaban replegados en su propio terreno y no sólo por la presión del contrario. Con pelotazos a tierra de nadie que ni David Villa ni Adrián López podían controlar, los rojiblancos  perdieron el orden que los caracterizó en toda la temporada y no tuvieron la serenidad necesaria para aguantar los embates contrarios y defender hasta el final el gol de Godín que en el minuto 36 los hizo soñar con la gloria. Con errores en la marca en el gol de Ramos, pagaron caro haberle otorgado el control del balón y del juego al rival.

Lo anterior no quiere decir el Atlético no haya estado al nivel de una final de Champions League. Ambos conjuntos fueron dignos finalistas del torneo y aunque en momentos se olvidaron del partido e hicieron teatro con provocaciones y reclamos,  finalmente recordaron que lo importante del futbol es el futbol y dieron un buen espectáculo, dedicándose a jugar. Lamentablemente, como en cualquier otro deporte y competencia, no pueden ganar los dos y si bien en esta ocasión la fiesta fue en Cibeles y no en la fuente de Neptuno, no queda más que decir: ¡Hala Madrid! ¡Aupa Atleti!


¿BALE, CRISTIANO? NO, DI MARÍA

El portugués no  fue el único desaparecido la mayor parte del tiempo en la final del pasado sábado, junto con Bale y Benzema la delantera del Madrid poco se vio el sábado. Aunque poco se supo de ellos, por lo menos Bale y Cristiano desquitaron el sueldo con sus goles. El joven galés falló una y otra vez jugadas clave frente al marco; al final le puso su nombre a una excelente jugada de Di María que Courtois detuvo con el pie y que, para mala suerte del arquero, el rebote quedó para que Bale simplemente lo empujara con la frente. El joven futbolista tiene talento, eso no se niega, pero después de haber protagonizado toda una pugna de telenovela entre el Tottenham y el Real Madrid, se esperaría que el galés hubiera mostrado más capacidad más para cargar con su equipo y sacarlo adelante cuando fuera necesario.

¿Y Cristiano Ronaldo? ¿Qué vamos a hacer con él? El número de personas que lo aman es casi el mismo de aquellas que lo odian. Después de estar debajo de Messi por mucho tiempo, este año por fin le otorgaron el Balón de Oro, y en varios partidos demostró ser merecedor de dicho premio pues lideraba la ofensiva de su equipo sin ninguna señal de duda. No obstante, otra vez la personalidad del portugués hizo de las suyas y generó una nueva controversia entre expertos y aficionados, provocando gran cantidad de comentarios y críticas hacia él y sus acciones.

Contadas fueron las ocasiones en que CR7 participó en el juego. Un reclamo después de caer dentro del área al minuto 6 y el cobro de uno que otro tiro libre es lo que con más claridad se recuerda de Cristiano hasta antes de los tiempos extras. Y es que con la costumbre de verlo siempre tan participativo, haciendo bicicletas y moviendo rápidamente las piernas para dejar sembrados rivales, fue muy clara su ausencia lo que hace pensar que fue muy buena la labor defensiva para anularlo o que fue una muy mala noche del delantero.

Sin embargo el portugués se hizo presente y no por su gol, sino por lo que vino después del penal. Es cierto que en partidos de esa índole meter un gol es el mayor logro de un futbolista y éste quiere celebrarlo a lo grande. Por ello se perdona que se quitara la playera y el  eufórico festejo con sus compañeros, pero posar como si fuera un modelo sí que está de más. CR7 es poderoso, uno de los mejores en la actualidad, no había necesidad de que tensara así los músculos para demostrar su fuerza, menos cuando el partido ya estaba definido. Las opiniones están divididas y así como hay aficionados que creen que por tratarse de ganar la Décima está justificado lo que hizo el jugador, hay otros que consideran que fue un gesto de mal gusto y una burla para el rival. 

La realidad es que, tratándose del mejor jugador del mundo según la FIFA y de un delantero que quiere estar a la altura de los mejores de la historia, se hubiera agradecido un poco de humildad. Porque, sin poner en duda su capacidad y habilidad técnica, pero un grande aparece en cada momento y sobre todo en las situaciones más adversas, no alardea de sus cualidades sólo cuando las cosas son favorables. Sin embargo Cristiano Ronaldo es así y para él parece ser suficiente para sentirse el más grande del mundo. 


Si Ronaldo y Bale desaparecieron en el juego, ¿quién fue el líder de los de blanco? Mientras los delanteros dejaron qué desear, Modric y Di María tuvieron una noche inolvidable. De manera un poco discreta y sin ser seguidos el centro de atención de reporteros y aficionados, estos dos jugadores fueron los encargados de guiar por el camino del triunfo al Real Madrid. La columna vertebral de los Merengues permitió que en más de 120 minutos el equipo se mantuviera en pie, y fue el argentino quien se vistió como un verdadero héroe. Si bien Ramos hizo lo necesario en la defensa y anotó el gol que reavivó los ánimos blancos, el Fideo fue un dolor de cabeza para la defensa rojiblanca.

No por nada la UEFA lo eligió como el mejor jugador de la final de la Champions League, entregándole el galardón por medio de Sir Alex Ferguson. Y es que cuando fue necesario, Di María se echó el equipo al hombro y con sus corridas por la banda izquierda metió en problemas a un Filipe Luis que no supo qué hacer para detener a Angelito. Aunque su nombre no está entre los anotadores del juego, pues Courtois le quito el gol milagrosamente y fue Bale quien terminó por concretar la jugada del argentino, gran parte de los ataques del Real Madrid llegaron por su costado y todas las jugadas ofensivas pasaban por sus pies. 

Es cierto que en ocasiones le falta ser constante y que hay partidos que es preferible olvidarlos pues el argentino se muestra errático y distraído. A pesar de esto, Ángel Di María ha demostrado ser un valioso jugador que responde cuando su equipo más necesita de un líder en la ofensiva, ser un verdadero héroe que acude al llamado de auxilio de los suyos y que tal vez el Atlético de Madrid debió de haberse preocupado más por marcarlo, pues probablemente la Orejona estaría ahorita en manos rojiblancas de no haber sido por el "Angelito" del Madrid.



lunes, 19 de mayo de 2014

Donde caben dos, caben tres

La supremacía del Real Madrid y el Barcelona en el torneo español llegó a su fin el pasado domingo con el empate del Atlético de Madrid en el Camp Nou, el cual le bastó para coronarse en España. Desde la temporada 2003-2004 en la cual el Valencia se proclamó campeón, ningún equipo había podido superar a ambos conjuntos y la Liga se había convertido en una lucha de dos en la cual el resto de los clubes eran simples espectadores.

El dominio del Real y del Barça durante la última década era indiscutible. La diferencia entre el tercer puesto y estos dos equipos era de veinte puntos o más, por lo que la verdadera pelea era ver quién alcanzaba los puestos europeos y quién descendía, dejando que los otros dos disfrutan de su propia fiesta, siendo el Clásico español el encuentro en el cual se definía el campeón. La arrasadora superioridad del  conjunto blanco y del conjunto blaugrana provocó que los equipos pequeños se dieran por satisfechos si recibían menos de tres goles.

Lo logrado por el Atlético de Madrid el pasado sábado puso un alto al dominio de los Merengues y los Culés. No sólo porque se coronó y los desplazó a segundo y tercer puesto, sino porque de manera descarada se metió en una pelea a la cual no había sido invitado y evidenció que ambos conjuntos no son tan invencibles como parecen. Dos empates en contra de los de Barcelona y un triunfo y un empate contra los madridistas bastaron para demostrar que tiene lo necesario para hacerles frente.

Hablar de crisis y decadencia en los dos máximos ganadores de España es restarle mérito a la labor del “Cholo” Simeone y sus muchachos que dieron lo mejor en cada partido y no dejaron ir puntos, distintos al Real Madrid y al Barcelona que en momentos clave no supieron imponerse a clubes de menor calibre como el Elche, el Getafe o el ahora descendido Valladolid, desaprovechando oportunidades para llegar al primer puesto en la clasificación e incluso alejarse por uno o dos puntos. 

Después de 18 años, el Atlético de Madrid le regaló a su afición la alegría de celebrar un campeonato y ahora espera ganarle el próximo sábado al Real Madrid en la final de la Champions League para que la fiesta colchonera no pare. Por su parte, los Merengues, campeones de Copa, buscan completar el doblete en Lisboa mientras que para el conjunto blaugrana llegarán cambios de manera que el próximo año no vuelvan a quedarse con las manos vacías.

La grandeza del Madrid y del Barcelona no está puesta en duda, no por nada son los dos clubes con  más campeonatos en el torneo nacional, con 32 y 22 títulos respectivamente. Sólo que no son los únicos que juegan el torneo y el Atlético de Madrid dejó en claro que cualquier equipo es capaz de derrotar a estos grandes si se lo propone, y que en una lucha en la cual participan dos siempre habrá espacio para uno más.



HABLANDO DE CAMPEONES, ¿QUÉ PASA EN MÉXICO?

Si bien la final de vuelta quedó a deber y parecía más un partido de la jornada 2, el Bicampeonato del León es un logro que da mucho de qué hablar. Y no necesariamente discusiones sobre si se compró a los equipos o a los árbitros, si estuvo arreglado y demás especulaciones. Sino porque lo que ha hecho el León desde su ascenso hace dos años les cayó como balde de agua fría al resto de los clubes mexicanos.

A pesar de las dificultades que tuvo para regresar al máximo circuito, bajo la dirección de Gustavo Matosas finalmente logró el ansiado ascenso y desde su arribo demostró que era un equipo con cualidades para disputar el campeonato. Semifinalista en el Apertura 2012, un mal paso en el Clausura 2013, campeón en el Apertura 2013 y nuevamente esta temporada, el León sabe lo que quiere y lo que tiene que hacer para conseguirlo.

Y es que sin meterse en muchos líos, el conjunto  esmeralda le da prioridad al futbol. Sin “estrellitas” que acaparen los reflectores, el juego colectivo prevalece por encima de las individualidades de algunos jugadores. Con un buen trato de la bola, un recorrido por líneas y un sistema en el que se utiliza el “toco y me muevo”, sin demasiada crema ni alarde, pero sí a base de pases precisos y con ventaja, la Fiera entiende que lo más complicado del futbol es comprender su sencillez.

La Fiera demuestra que actualmente es el que mejor hace las cosas a nivel nacional y que lo único que le falta para ser considerado uno de los grandes en México es la historia que tienes los demás. Sin embargo, campeón antes que el Cruz Azul (que va por los 18 años sin celebrar un campeonato) e igualando con 7 títulos a los Pumas (que ya no podrán presumir que son el único Bicampeón en torneos cortos), el León les ha enseñado a los “grandes” que la clave no está en los jugadores que contrates, sino en que sepas hacerlos jugar. 
 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Por siempre eternos

Un español, un argentino y un galés. Uno juega en España, el otro en Italia y el último en Inglaterra. Al parecer la temporada en Europa termina con despedidas, pues la salida de tres grandes jugadores de sus respectivos clubes marca el fin de una era, de una trayectoria que quedará grabada en el corazón de los aficionados. Y es que más que sus habilidades físicas y técnicas, lo que hizo que estos futbolistas destacaron fue la entrega mostrada partido a partido y el amor que sentían no sólo por su equipo y sus colores, sino por el futbol como tal.

CARLES PUYOL

Si bien aún falta una fecha en la Liga española, el pasado mes de marzo el defensa catalán anunció su salida del conjunto blaugrana. Puyol mencionó que no sabía si emigraría a otro equipo o si se retiraría por completo, pero reconoció que las lesiones sufridas recientemente y las últimas dos operaciones que le realizaron recientemente no le permitieron recuperar el nivel que él esperaba de sí mismo para seguir formando parte del Barcelona.

La descolorida temporada de su equipo, que se quedó sin Champions y sin Copa, junto con la próxima salida de Puyol auguran un triste final para la afición barcelonista que esperan encontrar consuelo el próximo sábado frente al Atlético de Madrid y que el triunfo les permita ganar la Liga y despedir a su capitán como es debido. Después de 15 años, 21 títulos, 593 partidos y 18 goles “Tarzán” deja un vacío no sólo en la defensa catalana, sino en el ánimo de sus compañeros que dicen adiós a su líder, a ese grito de aliento que los instaba a pelear hasta el último minuto de juego, a su “ángel de la guarda” que con su simple presencia dentro del campo los motivaba a dar lo mejor de sí.

La entrega de Puyol es inigualable, basta con recordar el duelo en contra del Milán en febrero de 2013, en el cual el central español se hizo un gran herida en la frente después de un duro choque con el delantero Pazzini. El capitán catalán fue atendido fuera del campo y regresó al terreno de juego como si nada hubiera ocurrido y con muchísima intensidad, tanta que al querer cabecear un balón para alejarlo de su portería el vendaje de su cabeza se cayó y la herida comenzó a sangrar de nuevo. Finalmente tuvo que dejar su lugar a Mascherano para que lo atendieran en los vestuarios y le cocieran la herida.

Humilde y mesurado, “Puyi” siempre demostró con su actitud y su carácter que era digno de portar el gafete de capitán en el Barcelona. Referente en la zaga de la Selección de España y del conjunto blaugrana, su ausencia se sentirá en las próximas temporadas de la Liga. Pero después de tanto tiempo, tantos juegos y tantos recuerdos no queda más que decir: “Gràcies capitá”.

JAVIER ZANETTI

A los 21 años de edad, procedente del Club Atlético Banfield, el argentino llegó para quedarse en el Internazionale Milano. Con un total de 616 participaciones en la Serie A es el jugador extranjero con más partidos disputados en el Calcio y el segundo en general, tan sólo por debajo del también legendario defensa italiano Paolo Maldini. Dieciséis títulos durante 19 temporadas, 857 juegos, 21 goles y miles de recuerdos son el legado que deja Zanetti a los Nerazzurri y a sus aficionados.

Ill Gran Capitano anunció su retiro como futbolista el pasado 29 de abril y aunque expresó que seguirá dentro del mundo futbolístico como directivo, llegó la hora de que el “Pupi” cuelgue los botines y vista pantalón largo. En su último partido, en el cual el Inter derrotó al Lazio 4 goles a uno, Zanetti ingresó al minuto 52 por Jonathan y al final del encuentro, con lágrimas en los ojos y acompañado por su esposa y sus tres hijos, se despidió de los suyos en el Giuseppe Meazza ante una tribuna repleta de banderas homenajeándolo y ovacionándolo.

Su versatilidad, su habilidad para jugar tanto por izquierda como por derecha, su buen golpeo del balón, junto con su carisma, su fortaleza y su seriedad para encarar los partidos son cualidades que le permitieron al jugador argentino llegar a la cima de la cual hoy se retira honorablemente. Es difícil recordar una imagen de Zanetti involucrado en una bronca, y si hubiera alguna seguramente seria del capitán separando a sus jugadores. Un caballero fuera y dentro del campo, su impacto va más allá de lo futbolístico pues en el 2004, debido a su tarea en favor de los niños pobres de Argentina, recibió el premio Altropallone, entregado todos los años a una personalidad destacada en obras de caridad.

En su discurso de despedida, el “Tractor” agradeció al equipo y a los hinchas por tanto amor y afecto durante todo este tiempo. Lo que no sabe el “Gran Capitán” es que es a él a quien se le agradece todo lo que le dejo al club y que todos los aficionados se despiden entre lágrimas porque no están listos para dejarlo ir, porque quiere que se quede para un poco más y para toda la eternidad.

RYAN GIGGS

No hay palabras para describir la grandeza de “Mr. Eleven”. A los 17 años debutó con el primer equipo del Manchester United y de la mano del inolvidable Sir Alex Ferguson forjó una carrera llena de triunfos, fracasos, campeonatos, tropezones y gloria. Veintitrés años defendió los colores del United, toda una vida con un solo equipo que lamentablemente apenas quedó fuera de cualquier competición europea pues esta temporada apenas alcanzó la séptima temporada, por lo que el final de la historia de Giggs con los Red Devils no fue del todo digno.

Capaz de jugar por la banda, por el centro, en mediocampo, en la delantera; hábil para regatear, para tirar con la zurda, con la derecha, a balón parado o en movimiento, el veterano futbolista es una caja de sorpresas y su único defecto siempre fue su nacionalidad. Originario de Gales, el mediocampista no tuvo oportunidad de jugar un mundial pues su selección jamás superó la fase eliminatoria. El único torneo que disputó a nivel de selecciones fue en los Juegos Olímpicos de 2012 representando a la selección de Gran Bretaña.

Con 36 títulos, todos con el United, Ryan Giggs es el jugador más galardonado mundialmente a nivel de clubes por encima de O Rei Pelé que tiene 32, su excompañero Paul Scholes que tiene 30 y el español Xavi Hernández que hasta el momento tiene 28. Pero si se trata de hablar de números, las 963 apariciones y los 168 goles no bastan para definir a Giggs como la leyenda que es. Durante toda su carrera el galés nunca recibió una tarjeta roja, reflejo de su juego limpio, su respeto por los rivales y su deportividad.

Con una verdadera despedida de ensueño en Old Trafford, Giggs dirigió el último encuentro de los Diablos como locales, se mandó a sí mismo al terreno de juego en sustitución de Tom Lawrence al minuto 70 y al 86 dio el pase para el tercer gol del United. No es la primera vez que un futbolista desempeña la labor de técnico y jugador en el mismo partido, pero por más extraña y bizarra que sea la situación, la verdad es que al eterno “Mr. Eleven”, con toda su trayectoria e historia, ¿qué se le puede cuestionar?


Tres trayectorias que llegan a su fin, tres caminos que han sido recorridos y que ahora habrá que esperar para conocer las tres nuevas historias que están por iniciar. Tres jugadores que no necesitaron ni de Bimbo, ni de Nike, ni de Adidas para llegar al corazón de aficionados, propios y contrarios, y proclamarse como legendarios del futbol. Lo logrado por Puyol, Zanetti y Giggs está más allá de lo tangible del futbol, de los números y los récords. Su personalidad y su carácter los identifican como claros ejemplo a seguir y dejan en claro que cuando se trata de grandeza, no basta con tener calidad como futbolista sino se tiene calidad como persona también. 






domingo, 4 de mayo de 2014

Una cruz muy pesada

Toluca, Santos, Pachuca y León. Las semifinales del Clausura 2014 se definieron este fin de semana y el líder del certamen quedó fuera de la competencia por el título de Liga. No es la primera vez que el primero de la tabla no se corona campeón del torneo y que ni siquiera a la final llega. La famosa maldición del Súperlíder parece respaldarse con datos, pues en los últimos 10 años son cinco los equipos que llegan a la final después de calificar como primero y tan sólo dos de éstos han sido campeones. Si es una verdadera maldición o una inexplicable predisposición por parte de jugadores y técnicos, la realidad es que a los clubes mexicanos les falta mantener durante la Liguilla la inercia y el nivel de juego que mantuvieron durante 17 jornadas.

Sin embargo, en esta ocasión los demonios y fantasmas fueron otros distintos a los relacionados con el liderato del torneo. Una vez más el Cruz Azul se quedó a medio camino en la búsqueda del título que no ha llegado desde hace ya 17 años. La Máquina Celeste, quien fuera campeón por última vez en Invierno del 97, no logra sacudirse temores pasados y la cruz que carga sobre su espalda sigue aumentando de peso. El conjunto cementero es una constante en las Liguillas, desde su último campeonato sólo en ocho ocasiones no ha llegado más allá de la fase regular. Pero aparentemente la presión por coronarse es tal que por mucho que se cambie de plantilla, que se contrate un nuevo técnico, el último paso es muy difícil de dar para los cruzazulinos.

Nuevamente el León se vistió de verdugo y terminó con la ilusión celeste en este torneo. Ironías del futbol pues no hay que olvidar que fue la Fiera el último equipo que vio al Azul proclamarse campeón. Luis Fernando Tena, quien dirigió a los de la Noria en esa final de 1997, no logró concretar el buen trabajo que había realizado con el Cruz Azul y es la tercera vez que “el Flaco” es eliminado en cuartos después de llevar a los celestes a la cima durante la Fase regular (América en 1996 y Pumas en Invierno del 98 frustraron los sueños de Tena). Con 36 puntos, los cementeros fue presa de sus propios temores y tendrá que esperar hasta el próximo torneo para regalarle a su afición la alegría de un título.

Independientemente de fantasmas y maldiciones, la Máquina cementera fue dueña de su propio destino en esta eliminatoria contra León. Un equipo que fue la segunda mejor ofensiva del certamen cambia su manera de jugar y se dedica a defender la mayor parte del partido, es reflejo de que la preparación para afrontar momentos de presión no es la adecuada, y que el miedo a fallar es más fuerte que la ambición de ser el número uno. Errores infantiles como perder el balón en la salida, jugar a puro pelotazo o ceder mucho espacio al rival en la marca sólo habla de la poca concentración por parte de los jugadores y del técnico, quien no supo manejar los cambios y en 10 minutos quiso lograr lo que no hizo en casi una hora.

Es verdad que el peso que los jugadores cargan sobre sus hombros debe ser abrumador. No es fácil imaginar que con tantos tropezones y derrotas en el historial, en el momento en que el León anota el 2-1, la sombra del pasado nubla la mente de los jugadores y recapitular los últimos minutos de la última final contra el América es algo inevitable. Pero entonces, ¿dónde queda la capacidad para reaccionar ante una situación adversa? Si el planteamiento táctico era el inadecuado, ¿por qué no se hicieron las modificaciones necesarias? ¿Qué pasó con la fortaleza de carácter, la entrega y el coraje mostrado durante 17 jornadas? Todo eso es olvidado y el esfuerzo de todo un semestre se va por la borda.

¿Por qué es tan difícil para los capitalinos encontrar el camino de la victoria semestre tras semestre? Cinco finales perdidas desde 1997, cinco veces líderes de la tabla general y ni una sola ha dado frutos. ¿Acaso todo comienza desde Billy Álvarez, que no ha sabido manejar al conjunto, que ha enfrentado casos de dopping, conflictos familiares dentro de la cooperativa y hasta problemas legales por presunto lavado de dinero? ¿O realmente es algo más allá de lo futbolístico y de lo administrativo y la solución está en guías espirituales, chamanes y limpias? Al parecer ni la misma institución sabe dónde encontrar la solución a su problema.

Cierto es que el conjunto cementero quiere sacudirse sus males poco a poco. Hace un año fue campeón de la Copa MX y hace unas semanas se coronó en el torneo de CONCACAF. Pero ambos logros semejan a los primeros pasos de un niño pequeño: poco firmes e inseguros. En penales contra el Atlante y gracias al gol de visitante contra el Toluca, ambos fueron “triunfos” sufridos que de no haber sido por la suerte, y las intervenciones del arquero Jesús Corona, se hubieran agregado a la lista de finales perdidas. No obstante, es el título de Liga el que verdaderamente importa y el que espera con ansias la afición. No se trata de menospreciar los otros dos títulos y que bueno que se haya dejado a un lado el mote de “Subcampeonísimo”, pero hasta que no se gane en el campeonato mexicano, el Cruz Azul seguirá atormentado por su pasado y la cruz que lleva encima se hará más pesada en cada momento que, lamentablemente, terminará por aplastarlo.