En una inédita final de Champions League, con más expectación y tensión que nunca al tratarse de un derbi madrileño, el Real Madrid finalmente obtuvo la tan ansiada décima después de 12 largos años. Con una entrega total en el terreno de juego, los Merengues sufrieron para robarle el triunfo a un Atlético de Madrid que durante casi una hora se sintió campeón y que de haber aguantado dos minutos más hubiera alzado su primera copa de Europa para cerrar con broche de oro una temporada de ensueño.
Casi 380 millones de personas distribuidas en poco más de 200 países fueron testigos del milagroso gol de último minuto que llevó al Madrid a la prórroga y finalmente al triunfo, y que para el Atlético revivió aquel funesto partido en el estadio Heysel de Bruselas, el 15 de mayo de 1974 en el que también vieron terminadas sus ilusiones en cuestión de minutos. En esa ocasión fue Schwarzenbeck del Bayern Múnich quien en el minuto 119 empató el encuentro con un potente disparo que superó a Miguel Reina, provocando un juego de desempate que finalmente ganarían los alemanes con un holgado marcador de cuatro goles a cero. Después de ese día, los Colchoneros esperaron 40 años para llegar a una final de Champions y reavivar el sueño de levantar la Orejona.
Si el futbol fuera de merecer, podría pensarse que el indicado para quedarse con la Orejona era el conjunto rojiblanco que sorprendió a muchos al ganar el torneo local e imponerse sobre el Barcelona y Real Madrid. De igual manera, sin derrota alguna y con tres empates, su accionar en la fase final de la Champions arruinó una que otra quiniela al dejar fuera de la competencia a equipos grandes como son el Milán, el Barcelona y el Chelsea. La realidad es que pocos apostaban por el Atleti y que era inimaginable que llegara hasta donde llegó, mas los dirigidos por Simeone demostraron que tienen lo necesario para ser tomados en cuenta y que avanzar hasta la final no fue solamente un evento afortunado, sino fue el resultado del esfuerzo de todo un año.
¿Pero y el Real Madrid? ¿A caso no hizo lo suficiente para también merecer el triunfo? A diferencia del Atlético que se esforzó por ponerse a la altura de aquellos que cuentan con impresionantes plantillas, el Real es un club acostumbrado a la grandeza. No obstante, su camino para llegar a la Décima no fue nada fácil. Después de eliminar con relativa facilidad al Schalke 04, los de Ancelotti tuvieron enfrentarse a sus propios fantasmas y por poco quedan fuera en el duelo contra el Borussia Dortmund, subcampeón y verdugo de los Merengues en semifinales el año pasado. Y aunque fue complicado obtenerlo, el pase a semifinales les dio el impulso necesario para contundente y sorprendentemente eliminar al Bayern Múnich, equipo que se veía con más fuerza para ser campeón.
Por tanto, es incorrecto hablar de merecimientos cuando ambos equipos hicieron lo que les correspondía; destacar que la labor de uno fue mejor que la del otro es injusto y está determinado por la preferencia de cada aficionado. Las dos escuadra llegaron a Lisboa por méritos propios, y fue ahí donde los blancos hicieron lo suyo para quedarse con la Copa. Decir que recibieron ayuda con los cinco minutos de compensación es hablar desde el sentimiento de frustración porque atendiendo a las acciones del partido se claro que, con más posesión de la bola, mayor número de disparos y de pases completados, fue el conjunto blanco quien hizo un poco más que el contrario y le bastó para coronarse.
En cambio, al Atlético de Madrid le faltó. Concederle terreno al rival y decidirse a esperarlo quizás no fue la estrategia adecuada, pues en los últimos minutos del tiempo reglamentario, antes de los cinco agregados, los Colchoneros estaban replegados en su propio terreno y no sólo por la presión del contrario. Con pelotazos a tierra de nadie que ni David Villa ni Adrián López podían controlar, los rojiblancos perdieron el orden que los caracterizó en toda la temporada y no tuvieron la serenidad necesaria para aguantar los embates contrarios y defender hasta el final el gol de Godín que en el minuto 36 los hizo soñar con la gloria. Con errores en la marca en el gol de Ramos, pagaron caro haberle otorgado el control del balón y del juego al rival.
Lo anterior no quiere decir el Atlético no haya estado al nivel de una final de Champions League. Ambos conjuntos fueron dignos finalistas del torneo y aunque en momentos se olvidaron del partido e hicieron teatro con provocaciones y reclamos, finalmente recordaron que lo importante del futbol es el futbol y dieron un buen espectáculo, dedicándose a jugar. Lamentablemente, como en cualquier otro deporte y competencia, no pueden ganar los dos y si bien en esta ocasión la fiesta fue en Cibeles y no en la fuente de Neptuno, no queda más que decir: ¡Hala Madrid! ¡Aupa Atleti!
¿BALE, CRISTIANO? NO, DI MARÍA
El portugués no fue el único desaparecido la mayor parte del tiempo en la final del pasado sábado, junto con Bale y Benzema la delantera del Madrid poco se vio el sábado. Aunque poco se supo de ellos, por lo menos Bale y Cristiano desquitaron el sueldo con sus goles. El joven galés falló una y otra vez jugadas clave frente al marco; al final le puso su nombre a una excelente jugada de Di María que Courtois detuvo con el pie y que, para mala suerte del arquero, el rebote quedó para que Bale simplemente lo empujara con la frente. El joven futbolista tiene talento, eso no se niega, pero después de haber protagonizado toda una pugna de telenovela entre el Tottenham y el Real Madrid, se esperaría que el galés hubiera mostrado más capacidad más para cargar con su equipo y sacarlo adelante cuando fuera necesario.
¿Y Cristiano Ronaldo? ¿Qué vamos a hacer con él? El número de personas que lo aman es casi el mismo de aquellas que lo odian. Después de estar debajo de Messi por mucho tiempo, este año por fin le otorgaron el Balón de Oro, y en varios partidos demostró ser merecedor de dicho premio pues lideraba la ofensiva de su equipo sin ninguna señal de duda. No obstante, otra vez la personalidad del portugués hizo de las suyas y generó una nueva controversia entre expertos y aficionados, provocando gran cantidad de comentarios y críticas hacia él y sus acciones.
¿Y Cristiano Ronaldo? ¿Qué vamos a hacer con él? El número de personas que lo aman es casi el mismo de aquellas que lo odian. Después de estar debajo de Messi por mucho tiempo, este año por fin le otorgaron el Balón de Oro, y en varios partidos demostró ser merecedor de dicho premio pues lideraba la ofensiva de su equipo sin ninguna señal de duda. No obstante, otra vez la personalidad del portugués hizo de las suyas y generó una nueva controversia entre expertos y aficionados, provocando gran cantidad de comentarios y críticas hacia él y sus acciones.
Contadas fueron las ocasiones en que CR7 participó en el juego. Un reclamo después de caer dentro del área al minuto 6 y el cobro de uno que otro tiro libre es lo que con más claridad se recuerda de Cristiano hasta antes de los tiempos extras. Y es que con la costumbre de verlo siempre tan participativo, haciendo bicicletas y moviendo rápidamente las piernas para dejar sembrados rivales, fue muy clara su ausencia lo que hace pensar que fue muy buena la labor defensiva para anularlo o que fue una muy mala noche del delantero.
Sin embargo el portugués se hizo presente y no por su gol, sino por lo que vino después del penal. Es cierto que en partidos de esa índole meter un gol es el mayor logro de un futbolista y éste quiere celebrarlo a lo grande. Por ello se perdona que se quitara la playera y el eufórico festejo con sus compañeros, pero posar como si fuera un modelo sí que está de más. CR7 es poderoso, uno de los mejores en la actualidad, no había necesidad de que tensara así los músculos para demostrar su fuerza, menos cuando el partido ya estaba definido. Las opiniones están divididas y así como hay aficionados que creen que por tratarse de ganar la Décima está justificado lo que hizo el jugador, hay otros que consideran que fue un gesto de mal gusto y una burla para el rival.
La realidad es que, tratándose del mejor jugador del mundo según la FIFA y de un delantero que quiere estar a la altura de los mejores de la historia, se hubiera agradecido un poco de humildad. Porque, sin poner en duda su capacidad y habilidad técnica, pero un grande aparece en cada momento y sobre todo en las situaciones más adversas, no alardea de sus cualidades sólo cuando las cosas son favorables. Sin embargo Cristiano Ronaldo es así y para él parece ser suficiente para sentirse el más grande del mundo.
Sin embargo el portugués se hizo presente y no por su gol, sino por lo que vino después del penal. Es cierto que en partidos de esa índole meter un gol es el mayor logro de un futbolista y éste quiere celebrarlo a lo grande. Por ello se perdona que se quitara la playera y el eufórico festejo con sus compañeros, pero posar como si fuera un modelo sí que está de más. CR7 es poderoso, uno de los mejores en la actualidad, no había necesidad de que tensara así los músculos para demostrar su fuerza, menos cuando el partido ya estaba definido. Las opiniones están divididas y así como hay aficionados que creen que por tratarse de ganar la Décima está justificado lo que hizo el jugador, hay otros que consideran que fue un gesto de mal gusto y una burla para el rival.
La realidad es que, tratándose del mejor jugador del mundo según la FIFA y de un delantero que quiere estar a la altura de los mejores de la historia, se hubiera agradecido un poco de humildad. Porque, sin poner en duda su capacidad y habilidad técnica, pero un grande aparece en cada momento y sobre todo en las situaciones más adversas, no alardea de sus cualidades sólo cuando las cosas son favorables. Sin embargo Cristiano Ronaldo es así y para él parece ser suficiente para sentirse el más grande del mundo.
Si Ronaldo y Bale desaparecieron en el juego, ¿quién fue el líder de los de blanco? Mientras los delanteros dejaron qué desear, Modric y Di María tuvieron una noche inolvidable. De manera un poco discreta y sin ser seguidos el centro de atención de reporteros y aficionados, estos dos jugadores fueron los encargados de guiar por el camino del triunfo al Real Madrid. La columna vertebral de los Merengues permitió que en más de 120 minutos el equipo se mantuviera en pie, y fue el argentino quien se vistió como un verdadero héroe. Si bien Ramos hizo lo necesario en la defensa y anotó el gol que reavivó los ánimos blancos, el Fideo fue un dolor de cabeza para la defensa rojiblanca.
No por nada la UEFA lo eligió como el mejor jugador de la final de la Champions League, entregándole el galardón por medio de Sir Alex Ferguson. Y es que cuando fue necesario, Di María se echó el equipo al hombro y con sus corridas por la banda izquierda metió en problemas a un Filipe Luis que no supo qué hacer para detener a Angelito. Aunque su nombre no está entre los anotadores del juego, pues Courtois le quito el gol milagrosamente y fue Bale quien terminó por concretar la jugada del argentino, gran parte de los ataques del Real Madrid llegaron por su costado y todas las jugadas ofensivas pasaban por sus pies.
Es cierto que en ocasiones le falta ser constante y que hay partidos que es preferible olvidarlos pues el argentino se muestra errático y distraído. A pesar de esto, Ángel Di María ha demostrado ser un valioso jugador que responde cuando su equipo más necesita de un líder en la ofensiva, ser un verdadero héroe que acude al llamado de auxilio de los suyos y que tal vez el Atlético de Madrid debió de haberse preocupado más por marcarlo, pues probablemente la Orejona estaría ahorita en manos rojiblancas de no haber sido por el "Angelito" del Madrid.

