lunes, 14 de julio de 2014

Nos vemos en cuatro años

El sueño ha terminado. Después de un mes de enojos, tristezas y alegrías, el Mundial llegó a su fin y la vida recuperó su cotidianidad. Aunque pronto iniciarán las Ligas alrededor del mundo, la Champions y las eliminatorias para la Eurocopa 2016, la realidad es que ningún otro evento deportivo iguala la emoción, la ilusión ni la pasión que despierta una Copa del Mundo.

No obstante, antes de lamentar lo larga que será la espera de Rusia 2018, hay mencionar lo que dejó la última jornada de Brasil 2014. 

Ganó el futbol

El campeón no podía ser otro. Al igual que España hace cuatro años, Alemania fue campeón jugando al futbol, teniendo un buen trato del balón. Y aunque hubo rivales (Ghana, Argelia y Argentina, con los tres empató en tiempo regular) que lo sorprendieron e incomodaron, siempre se mantuvo firme y fiel a su estilo, sin desesperarse. Un estilo que, además de buscar el manejo y la posesión de la bola, favoreció el trabajo conjunto por encima de las individualidades.

El logro de Alemania no fue resultado de lo que se hizo en un mes, ni siquiera de lo hecho en un año. Proclamarse campeones fue el último paso de un proyecto que inició mucho tiempo antes y que con el paso de los años se fue perfeccionando. Los alemanes supieron respetar procesos tanto en la formación de jugadores como en la labor del técnico, y es por eso que al final lograron su objetivo de manera contundente. 

Por su parte, Argentina fue un digno rival. A pesar de lo poco convincente que fue en el resto del torneo, en la final se comportaron a la altura y, con su propio estilo, dieron batalla. Buscando el contragolpe y latigazos individuales, la Albiceleste estuvo cerca de hacerle faño al contrario pero ni Higuaín ni Palacios supieron liquidar y dejaron ir claras oportunidades de gol. Y en una final contra Alemania no puedes perdonar. A pesar de que al final perdieron un poco la cabeza y se preocuparon más por golpear al rival, en definitiva el de ayer fue el mejor partido de Argentina.

Ganaron los alemanes que, aunque en un momento estuvieron cerca de caer en el juego de las patadas y los reclamos, se mantuvieron firmes y con la mente en el juego. Jamás se replegaron ni se encerraron atrás. Demostraron que la mentalidad de un ganador es siempre ir por más. Y probaron que ser campeón no es un deseo que sólo a algunos se les cumpla, sino una meta, un objetivo que te planteas y que buscas alcanzar por medio de esfuerzo, compromiso y buen futbol. 

Foto: Getty Image

Balon de oro… ¿O de chocolate?

La FIFA hizo de las suyas y le otorgó el Balón de Oro Adidas a Lionel Messi. Dicho premio se otorga, en palabras de la misma FIFA, “al mejor jugador de la competición”. De la competición, no del mundo, no al que más habilidad tenga; al que mejor lo hizo en el torneo. Messi no fue dicho jugador. Y con esta afirmación no se niega que el argentino sea un jugador excepcional, fuera de lo común, con una técnica individual impresionante. Pero en el Mundial estuvo lejos de ser el mejor.

Con esta acción el máximo organismo rector del futbol no sólo está subestimando el desempeño del resto de los nominados y de muchos otros jugadores. Entregarle este trofeo a la Pulga fue ponerlo en evidencia, hacerlo blanco de las críticas (muchas más de las que recibió a lo largo de la competencia y de las que iba a recibir después del partido contra Alemania). Fue como darle un premio de consolación a alguien que no sólo no lo merece, pero no lo necesita. Messi tiene la capacidad para salir del mal momento que atraviesa desde hace un año, no requiere que sientan lástima por él.

Ahora, independientemente de lo ocurrido con Messi, entre los nominados había tres jugadores que sin duda lo hubieran merecido más que nadie pero que difícilmente se los habrían entregado. Y es que la labor defensiva sigue sin destacar tanto como la ofensiva. Sin importar la cantidad de pases completados, ni las barridas correctas, ni que fueron pilares fundamentales en el buen accionar del equipo, Hummels (que además metió dos goles), Lahm y Mascherano se quedaron sin el reconocimiento (oficial) de su trabajo. Definitivamente, meter un gol (o el simple hecho de tirar) siempre será más llamativo que recuperar un balón.

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Triste anfitrión

A Brasil no lo recibirán con aplausos ni ovaciones como a Costa Rica, Argelia o México. Y no porque el Mundial fue en su propia tierra, sino porque la Verdeamarela se quedó con las manos vacías. No conformes con la goliza que recibieron frente Alemania, los brasileños entraron dormidos el sábado al campo del Estadio Nacional de Brasilia y, después del temprano penal de Van Persie, no pudieron sobreponerse. 

Es complicado defender lo indefendible. En ningún momento del torneo, Brasil tuvo el joga bonito que lo caracterizó hace algún tiempo y fue gracias a errores arbitrales, a un poco de suerte y a Neymar que el equipo local llegó a cuartos de final. Sin embargo, perder al delantero estrella en el partido contra Colombia desmoronó a la Canarinha. Para los siguientes dos juegos desapareció cualquier intento de aproximación ofensiva y los defensas, desesperados por aportar al frente, perdieron todo el orden atrás.

Una verdadera lástima que el anfitrión se despidiera así de su mundial, con la cabeza abajo, mas es momento de mirar atrás no para arrepentirse de los errores sino para corregirlos. Hay un largo camino que recorrer hasta Rusia, y si Brasil encuentra un técnico que sepa regresarle su esencia, seguramente en cuatro años podrán reivindicarse con su gente aunque sea lejos de casa.

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jueves, 10 de julio de 2014

América para los alemanes

Alemania llega a la final con la clara intención de quedarse con la Copa. Y esto no quiere decir que Argentina no esté igualmente decidido a ser campeón, pero la determinación que el conjunto germano ha mostrado desde el primer partido es lo que les ha permitido llegar tan lejos. En cambio la Albiceleste, a pesar del sencillo camino que tuvieron para llegar a semifinal, no termina por convencer. Es cierto que contra Holanda se vio la mejor Argentina del Mundial (ojalá el domingo muestren una versión todavía mejor) mas hubo momentos en que se perdieron dentro del terreno, como esperando alguna genialidad de Messi, y la Naranja Mecánica estuvo a punto de hacerles daño.

Probablemente en eso radica la fortaleza de los alemanes, que no dependen de lo que haga un jugador. En lo que va del torneo, es imposible señalar un héroe o un protagonista porque es el trabajo de conjunto el que ha destacado. Sí, han sobresalido algunas acciones específicas como las atajadas de Neuer o los goles de Müller, pero la defensa ha estado impasable, precisa en sus coberturas, y Kroos ha dado grandes asistencias. Puede que Müller sea el goleador, sin embargo ha hecho 5 de las 17 anotaciones que lleva el conjunto teutón, evidencia de que hay más de una estrella en el equipo. Línea por línea, Alemania es fuerte y aunque no se puede hablar de perfección (los errores siempre van a existir), están cerca de ella.

En el fútbol lo más complicado es hacer lo sencillo, recordar los principios básicos. Los dirigidos por Löw lo han logrado, dan pases precisos y se mueven para generar opciones, pasean el balón a lo largo de la cancha, se trasladan de manera compacta, en bloque, y tienen un extraordinario dominio de los espacios reducidos. Ha mostrado respeto por el juego, por ellos mismos y por el rival pues, a pesar de algunos deslices, no pretenden engañar al árbitro, ni hacen drama; no buscan provocar al rival, ni cae en provocaciones. Son conscientes de que para ganar la batalla basta con jugar al fútbol, y es lo que se han dedicado a hacer en cada uno de sus juegos.

No obstante, no juegan solos. Por mucho que haya quedado a deber Argentina a lo largo del campeonato, estar en la final del Mundial no es una oportunidad que se presente a diario y los de azul no la van a dejar ir tan fácilmente. Además, la historia está en contra de los alemanes. No sólo la Albiceleste manda en los últimos enfrentamientos (aunque en Mundiales sólo ganó la final de México 86), sino que en las últimas tres Copas del Mundo los teutones no se han caracterizado por dar el paso final (un subcampeonato y dos terceros lugares). Los fantasmas del pasado pueden ser de peso para la “Mannschaft” y los argentinos pueden aprovechar eso. 

El partido del domingo luce prometedor, se enfrentarán dos equipos que desde principios del torneo eran claros candidatos a quedarse con el título. Y si bien cualquiera de los dos tiene la misma posibilidad de proclamarse campeón en el Maracaná, Alemania parte ligeramente como favorito (aunque el técnico es el primero en pedir humildad y moderación). ¿América para los americanos? Parece ser que no más. Argentina cuenta con la figura (Messi que ojalá y salga inspirado) y definitivamente trae la suerte del campeón; sin embargo los de Europa por su parte tienen la táctica, el equipo y el futbol. ¿Quién ganará? Está por verse.
By: Getty Images

lunes, 7 de julio de 2014

Nacidos para ganar

Después de casi un mes lleno de futbol, de 60 partidos, el final está cerca y ya son sólo cuatro los candidatos que mantienen aspiraciones de gana la Copa del Mundo. Brasil, Argentina, Alemania y Holanda lograron su pase a semifinal y no es extraño ver lo lejos que han llegado en la competencia. De hecho, a excepción de Costa Rica, este Mundial ha carecido de sorpresas; es decir, todo ha ocurrido “según lo planeado”.

Es cierto que ninguno de los cuatro semifinalistas ha jugado de manera tan espectacular como se esperaba, pero no se puede responsabilizar por completo a los jugadores y entrenadores. Hacerlo sería demeritar el trabajo del rival, pues lo que hagan o dejen de hacer determina en gran medida el desarrollo del juego. Los encuentros han estado muy cerrados y algo que ha destacado en este Mundial es cómo los “equipos pequeños” se han plantado frente a las potencias: sin titubear, sin temer.

No obstante, esa entrega y ese valor no han sido suficientes. A pesar del esfuerzo y coraje mostrado en la cancha, la historia es la misma de siempre y son las grandes selecciones las que llegan a la fase final del torneo. Y es que por mucho que luchen, conjuntos como el mexicano, el colombiano, el costarricense, etc. siguen siendo ingenuos, inocentes, y les falta madurar en cierto sentido. Les falta oficio, maña, experiencia, tomar las decisiones correctas. Pequeños detalles que al final los alejan de la victoria.

En cambio, los otros son “expertos en ganar”, saben qué acciones son necesarias y en qué momento para obtener el triunfo. Tan es así que aparentemente con poco les ha alcanzado. Pero son cuestiones específicas las que marcan la diferencia en un partido de futbol. Cambiar al portero para los tiros penales, mantener una línea defensiva escalonada y que haga coberturas, aprovechar las deficiencias en la marca del rival, incluso depender de una genialidad individual; aspectos que distinguen a los ganadores de los perdedores. 

Se aplaude el desempeño de las pequeñas selecciones. Dejaron claro que de pequeñas tienen poco (por no decir nada), mas aún les falta mucho que crecer. Hay muchas cosas que tienen que mejorar para llegar al nivel de los mejores equipos y no estrictamente en lo futbolístico, sino en factores más psicológicos como la serenidad y la calma necesarias para no dejar ir un encuentro que está prácticamente ganado, o bien para ser contundentes y finiquitar cuando se fue dominante. 

El camino que queda por recorrer es largo, pero si los procesos que iniciaron en esta justa mundialista continúan de forma adecuada (como el de México o el de Colombia), seguramente en próximos Mundiales veremos a estas escuadras pelear por el protagonismo de la competencia, salirse de lo escrito y llegar más allá de lo esperado. Mientras tanto, los equipos que lleguen al final seguirán siendo los mismos y aunque no deslumbren con su juego, harán lo más importante de una competencia: Ganar.