lunes, 26 de enero de 2015

CUESTIÓN DE PALABRAS

Lo que hizo Cristiano Ronaldo el sábado pasado fue una acción reprobable, de eso no hay duda. En un momento de desesperación e impotencia, el portugués fue expulsado por darle una patada a Edimar sin estar el balón en disputa. O al menos así lo consideró el árbitro del encuentro, Alejandro Hernández Hernández, quien en el acta no reportó ninguna agresión por parte del luso. 

“Dar una patada a un adversario sin estar el balón a distancia de ser jugado”. Interesante selección de palabras la que hizo el silbante, quien dejó fuera el intento de puñetazo al mismo brasileño y el posterior manotazo a José Ángel Crespo. La omisión de estas dos acciones resultará vital para la posterior aplicación de una sanción, ya que el Comité actúa únicamente en virtud del acta. 

El Balón de Oro actuó mal, lo reconoció y pidió disculpas; los mismos agredidos señalaron que son cosas que pasan y no hay razón para arremeter contra CR7. Todos son profesionales, al fin y al cabo, y como bien dijeron, esas cosas pasan y Cristiano ni es el primero ni será el último en perder la cabeza. Esto no significa que no deba ser penado; la frecuencia con que ocurre algo no es sinónimo de que sea bueno y el 7 merengue deberá pagar por sus acciones. 

Para fortuna del Real Madrid, el castigo de su delantero estrella puede ser menor pues al final todo se reduce a la interpretación. Si fue falta o no, si fue mano o no, si fue penal o no. En el futbol, decisiones que pueden resultar trascendentes dependen del juicio humano. La manera en que Hernández Hernández reportó lo acontecido el sábado marca una enorme diferencia entre una suspensión de 2 juego a una de hasta 12. 

El Código Disciplinario es claro (en realidad no tanto) en su artículo 98 donde estipula las sanciones correspondientes en caso de agresión. “Agredir a otro, sin causar lesión, ponderándose como factor determinante (…) la circunstancia de que la acción tenga lugar estando el juego detenido o a distancia tal de donde el mismo se desarrolla que resulte intervenir en un lance de aquél, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos”. 

La cuestión es que el colegiado del partido entre el Córdoba y el Madrid no habló de agresión alguna, ni de que el balón estuviera detenido. De hecho con su declaración, “sin estar el balón a distancia de ser jugado”, no delimita si el luso estaba en la posibilidad de hacer por el esférico o no. Por tanto, sería el artículo 123 (violencia en el juego) el que sirviera como base para imponer juzgar lo que hizo Ronaldo. 

“Producirse de manera violenta con ocasión del juego o como consecuencia directa de algún lance del mismo, siempre que la acción origine riesgo, pero no se produzcan consecuencias dañosas o lesivas, se sancionará con suspensión de uno a tres partidos o por tiempo de hasta un mes”. Mismo caso que el anterior, lo señalado por Hernández no refiere a ninguna acción violenta y está impreciso qué fue lo ocurrido. 

¿Serán dos, tres o cuatro encuentros? La diferencia, aunque parece mínima, es enorme; y aún más considerando que el tercer partido es contra el Atlético de Madrid. ¿Estará o no Ronaldo para el derbi? ¿Ancelotti contará con su mejor jugador o tendrá que recurrir a Jesé, Illarramendi y Javier Hernández para encarar un partido determinante en la lucha por el título?

Las respuestas se sabrán el miércoles, cuando el Comité dé a conocer su resolución y ojalá que decida bien. El Real Madrid actualmente está en la cima y todo a su alrededor es controversial: lo que favorezca a los blancos es trampa; lo que no, es legal. Juegue o no CR7 contra los Colchoneros, alguien se quejará. Interesante cómo se generó tanto problema, todo por una simple mala elección de palabras.


martes, 9 de septiembre de 2014

Una golondrina no hace verano

Las contrataciones de último minuto que se dieron en las últimas semanas parecen cosa de otro mundo. Si la llegada de Chicharito al Real Madrid ya era bastante sorprendente, el fichaje de Ronaldinho por parte de los Gallos Blancos de Querétaro es algo que los aficionados no hubieran imaginado ni en sus mejores sueños.

La llegada del brasileño ha llenado de emoción a toda la población futbolera en México. Y no es para menos. Su trayectoria es extensa, sus logros numerosos, y lo que hace con el balón es simplemente mágico. Tantas jugadas de ensueño que ni en el FIFA se consiguen, él las logró. La fama de Dinho es tal que seguramente hay varios "no pamboleros" que reconocen su nombre.

Pero ¿qué significa realmente la contratación de Ronaldinho? Sin duda para el Querétaro es una inversión que dejará buenos frutos. No sólo los puso en el mapa (ahora nadie querrá perderse los juegos de los Gallos), sino que los ingresos que tendrán por venta de entradas y de playeras serán enormes. Seguramente, en poco tiempo recuperarán lo que costará mantener al brasileño por dos años quien, aunque bajó su valor, tampoco salió barato. 

El beneficio no es sólo para el club queretano. Chivas, Atlas, Tijuana, Tigres y Chiapas, equipos que recibirán a los Gallos en próximas jornadas, también obtendrán beneficios del fichaje bomba del verano. Pertenezca a la escuadra que sea, Ronaldhino es un genio del futbol y nadie perderá la oportunidad de verlo jugar. Por lo que esas plazas podrán sacar provecho de la visita de los queretanos. Y ni hablar del beneficio que obtendrán las televisoras; no es posible afirmarlo, pero seguramente el rating subirá bastante.

De modo que el futbol mexicano se verá ampliamente beneficiado en el aspecto económico y mercadotécnico, pues no sólo Querétaro estará en la mira de todos. La llegada del exjugador del Barcelona y del Milán atrae la atención de medios internacionales sobre México y su Liga. Alojar a un grande te hace destacar, por lo menos al principio cuando su contratación es la gran novedad.

Sin embargo, este deporte no se trata sólo de vender periódicos, noticias y dar una gran imagen. O no debería tratarse tan sólo de eso. En teoría, la preocupación del futbol debería ser el futbol, pero eso es tan sólo en la teoría. La realidad es que el dinero juega un papel relevante y las decisiones se terminan tomando con base en los signos de pesos, olvidando lo que verdaderamente importa. 

Uno esperaría que Ronaldinho, eventualmente, juegue 90 minutos (si juega solamente 5 minutos y no hace más que unas cuantas jugadas de exhibición, ¿para qué tanto espectáculo y drama?). No obstante, habrá que aguardar y sobre todo ver qué cambio tiene su presencia en el equipo. En las primeras jornadas, Sinha  ingresaba al campo y le cambiaba el rostro a los Gallos. Ahora, ha iniciado los encuentros y su habilidad no ha sido suficiente para obtener un resultado favorable para los queretanos.

Posiblemente con "el chico de la sonrisa fácil" la historia sea distinta y logre no sólo motivar al resto de sus compañeros, pero que les contagie calidad técnica y táctica. A pesar de que el conjunto albiazul se encuentra en el octavo puesto de la tabla, al momento de jugar no tienen suficiente claridad ofensiva y esto se ha hecho evidente con los últimos resultados: un empate y dos derrotas. Por tanto, es válido cuestionar si los Gallos tendrán la capacidad para alcanzar el nivel de juego de su nueva figura.

Con la Liga ocurre algo similar. La llegada de un gran jugador no es el camino adecuado para que en México haya un crecimiento futbolístico. Si bien no es la peor competencia del mundo (y está lejos de serlo), al torneo mexicano le falta competitividad, nivel en varios de sus equipos y tiene muchos aspectos que mejorar, los cuales no cambiarán únicamente por el arribo de un jugador que le dará dolores de cabeza a cualquier equipo que le pongan enfrente. 

No hay duda que, aun con sus 34 años de edad, Ronaldo de Assis Moreira logrará poner de pie a los aficionados mexicanos, sin importar el equipo al que apoyen. Ante la magia que sale de sus pies, no habrá persona que no se quite el sombrero y aplauda lo que hace. Mas lo anterior no se debe confundir con un desarrollo del futbol en el país. Ronaldinho es un crack, pero es él. Su calidad y su presencia no van a mejorar el nivel futbolístico en México. Del mismo modo en que una golondrina no hace el verano. 






lunes, 1 de septiembre de 2014

De Diablo a Merengue

Los rumores sobre la salida de Javier Hernández del United iniciaron desde hace tiempo y, después del Mundial, Van Gaal dejó claro con sus declaraciones que el mexicano no entraba en sus planes. Tal era la situación, que muchos paisanos temían que Javier no encontrara otro equipo y continuara su carrera como futbolista en la banca de los Diablos Rojos, sin tener actividad alguna. Y justo cuando todo parecía perdido, a poco tiempo de que cerrara el mercado europeo, se difundió la llegada del Chicharito al Real Madrid. 


Italia parecía ser el destino de Hernández y la prensa local aseguraba que el delantero se uniría a las filas de la Juventus de Turín. Es evidente que el conjunto italiano no llegó a un acuerdo con el Manchester, pero probablemente nadie esperaba que el final de la historia estuviera en uno de los dos mejores equipos españoles. Si uno hubiera imaginado a Javier jugando en España, habría pensado en el Valencia o el Atlético de Madrid (que también se manejaron como posibles destinos), jamás en el Real Madrid.

La noticia sorprendió a muchos y las opiniones al respecto son diversas. Hay quienes lo ven con alegría y lo consideran una gran oportunidad, mientras que otros piensan que es ir de una banca a otra. Y algunos otros consideran que la llegada del Chícharo no tiene nada que ver con el futbol, sino con una estrategia mercadotécnica por parte del conjunto blanco. De las tres, es ésta última la que tiene en gran parte razón, aunque esto no necesariamente implica que el traspaso sea malo para el jugador. 

El negocio del futbol cada vez tiene más de negocio que de futbol. Las decisiones de los directivos tienen poco que ver con lo futbolístico y se guían más por cuestiones de dinero. Es lógico que un equipo como el Real Madrid, además de velar por su buen funcionamiento dentro del terreno de juego, debe buscar posicionarse como una marca dentro del mercado internacional. Al contratar a James, a Kroos, o a Bale hace un año, el Madrid no sólo busco llenar una vacante, sino que quiso hacerlo con “lo más nuevo del mercado”. 

Lo anterior no es malo, el problema está en cómo hacer jugar a tantas estrellas y “egos” juntos. Hasta antes de la salida de Di María y de Xabi Alonso, parecía que los Merengues sufrirían de “acumulación de futbolistas” y era difícil imaginar quiénes tendrían la mala fortuna de quedarse en la banca. Ahora el panorama es distinto; el hecho de que estos dos jugadores se fueran da más oportunidad a los recién llegados y otros jóvenes que ya tienen más tiempo, como es el caso de Jesé, de Illarramendi y de Isco.

Ante esta situación, parece que los que opinan que el Chicharito pasará sus días como jugador merengue calentando la banca. Mas esa afirmación está lejos de ser correcta. Ciertamente se ve difícil que Javier sea titular indiscutible, aunque no imposible, pero eso no significa que no pueda iniciar más de un partido. El Real Madrid está constantemente disputando más de una competencia y en alguna de ellas Javier tendrá su oportunidad. La Copa del Rey pinta para ser el torneo en el cual el mexicano tenga minutos para dar lo mejor de sí.

Igualmente, en la Liga habrá ocasión para que el delantero juegue. Las características de Hernández lo hacen un excelente revulsivo, no hay que olvidar que en el United anotó goles importantes entrando de cambio. En sentido estricto, con quien estará peleando el puesto será con Karim Benzema, pues a pesar de contar con grandes jugadores, la salida de Morata dejó al francés como el único jugador con las características de un centro delantero. Por tanto, es lógico pensar que el Chícharo será un buen suplente para el Gato.

El tamaño del equipo no determina la titularidad y al contrario, en equipos pequeños o medianos son menores las chances para jugar, principalmente por la cantidad de competencias que disputan. Javier tiene muchas cualidades y si técnicos como Ferguson y ahora Ancelotti han confiado en él es por algo. Es muy probable que el mexicano llega sabiendo (y aceptando) que en un principio será banca, algo que no cualquiera hace. Hasta para eso hay que tener talento, saber esperar la oportunidad y luego aprovecharla, como cuando el Chicharito entra de cambio y anota gol.  Y si ser suplente en el Real Madrid  no es una gran oportunidad, entonces quién sabe qué lo será.


lunes, 25 de agosto de 2014

¿Crisis?

El futbol mexicano parece estar avanzando en la dirección equivocada y en vez de mejorar, parece que tiene la marcha puesta en reversa. Es cierto que en México las cosas han cambiado y que en un partido no importa el “tamaño” de un equipo porque los más pequeños pueden darle batalla a los más grandes. Sin embargo, no hay que pensar en esto como sinónimo de una Liga competitiva, pues en vez de que sean los clubes con menos presupuesto y plantilla los que mejoren su desempeño, son los “grandes” conjuntos los que han caído en su funcionamiento.

Lo anterior se observa en dos situaciones muy claras. La primera es la falta de constancia que han la mayor parte de los equipos en el inicio del Apertura 2014. Es cierto que en el torneo mexicano que no es necesario mantener un paso perfecto (basta con llegar a Liguilla y ahí ya es otra historia), se han visto incomprensibles altas y bajas de juego en las seis fechas que van. Un club puede golear o tener una actuación ejemplar, y el siguiente encuentro lo pierde contra una de las escuadras que está peleando el descenso o que tiene peor plantilla. 

La segunda situación es la evidente crisis que atraviesan tres de los llamados “grandes”. Si bien el Cruz Azul ya consiguió su segundo triunfo, no ha tenido un gran arranque y ha quedado a deber en sus juegos. Aunque, honestamente, tenga el arranque que tenga, el Azul necesita algo mucho más grande que buen futbol para ser campeón. Por otra parte, Chivas y Pumas atraviesan una crisis futbolística, administrativa, de identidad y de todo lo que se le pueda ocurrir a uno. Mientras que la directiva Universitaria optó por un viejo conocido para retomar el camino (que aunque no ganó, por lo menos no perdió), el Rebaño lucha por no descender sin rumbo fijo, sin afición y con jugadores que consideran que “se exagera con la crisis” (con esa mentalidad, nadie supera una crisis).

Éstos no son los únicos equipos que dan de qué hablar. La situación de Morelia también es alarmante y la de León, difícil de entender; pero la de los otros tres llama más la atención por su historia. Con lo anterior en consideración, es difícil considerar a un conjunto como fuerte candidato para campeón. Si hay que señalar a uno sería el América, que es el que mejor lo ha hecho y no sólo por los puntos que ha sumado y porque mantiene el invicto, pero porque ha sido contundente y constante.

Los de Coapa quizás no han tenido un futbol hermoso ni espectacular, y puede que a muchos no les guste su manera de jugar. Pero la realidad es que han metido los goles y lo han hecho bien, quizás no con jugadas extremadamente elaboradas, pero sí con un juego de conjunto y aprovechando los errores del rival. Si algo hay que reprocharles a las Águilas es el empate contra Jaguares pues, aunque mantuvieron el invicto, coincidió con la ausencia de Rubens Sambueza. Depender de un jugador es lo peor que pueden hacer los azulcremas pero habrá que esperar. 

Quedan todavía bastantes fechas y sobre todo, falta la Liguilla. Sabido es que lo que se haga en las 17 jornadas de la fase regular es sólo un pequeño pasito en el camino para ser campeón y que la verdadera prueba está en la Liguilla. No obstante, sí se debe señalar a los que lo han hecho y bien y a los que han estado mal, falte el tiempo que falte. Ojalá que en esta ocasión los equipos se pongan las pilas desde antes y no sólo den su mejor desempeño hasta el final (cuando todo está ya casi definido). Porque si hay que aguardar a las últimas jornadas para ver intensidad en los partidos, que triste y aburrido torneo se avecina.



lunes, 4 de agosto de 2014

En México y en el mundo

Mientras la Liga MX sigue calentando motores y mantienen a los aficionados intrigados en ver cuándo empezará lo interesante del torneo, en Europa siguen los fichajes. Por obvias razones, aquellos que involucran a mexicanos son los que más interesan en el país. Y tanto se habla de que si se van, se quedan o se regresan, que en ocasiones es difícil saber en qué quedó la contratación. 

Y EL PORTERO ES PARA… ¡EL MÁLAGA!

La novela protagonizada por Guillermo Ochoa llegó a su fin. Y es que después de que mil y un rumores que lo ubicaban en equipos como el Barcelona, el Liverpool, el Atlético de Madrid, finalmente fue el Málaga de España quien fichó al arquero mexicano. De cierto modo un alivio, pues después de tanta especulación con los grandes de Europa, las cosas eran tan poco claras que parecía que Memo terminaría regresando a Francia.

Después de tanta habladuría, en cierto modo el fichaje del Málaga fue un poco sorpresivo. Tanto se había dicho de otros clubes que parecía que el conjunto malagueño fue el plato de segunda mesa. Sin embargo, está lejos de serlo. Jugar en España es una gran oportunidad para Ochoa y más con un equipo que tiene poco que perder (no suele tener problemas de descenso, ni tiene una constante presión de ser primero) pero que aspira a puestos de competencias europeas y que hace dos años logró la hazaña en Champions League. 

Memo es un buen portero, de eso no hay duda, pero tampoco es el más completo. Entre otras cosas, le falta liderazgo atrás y salir a cortar centros. Detallitos que posiblemente notaron en los clubes de más peso y que por eso no se dio su contratación, incluso más por lo anterior que por la falta de un pasaporte europeo. No obstante, son aspectos que se mejoran con entrenamiento y esfuerzo, eventualmente Ochoa saldrá a un equipo de más renombre, como Keylor Navas que se incorpora al Real Madrid para esta temporada. Todo es cuestión de tiempo y si Paco Memo se mantiene trabajando con entrega y humildad, seguramente llegará lejos.




HABLANDO DE NOVELAS

La tragicomedia de Tigres y Alan Pulido parece no tener fin. Ciertamente ambas partes han procedido de una manera que no parece ser la adecuada. Sin embargo, el que pierde más es el jugador. Este “berrinche” del joven futbolista no es para nada benéfica y al contrario, con esa postura corre el riesgo de quedarse como sin nada. Es comprensible el deseo de Pulido de emigrar a Europa, pero hacerlo de una manera un tanto rebelde no le dejarán nada bueno, independientemente de lo mal que también lo ha hecho el club, y de los malentendidos y falta de comunicación que hay con éste.

Totalmente opuesto al caso de Raúl Jiménez, quien no sólo se mantiene entrenando con el América sino que ha lucido en los juegos y en la última jornada anoto un Hat Trick. Sin tener muy claro su futuro tampoco, y seguramente con muchos deseos de fichar con el Porto, Raulito ha optado por hablar con acciones y demostrar que es lo que tiene para ofrecer. Sería una lástima que no lo dejaran ir en Coapa, pero más lamentable aún sería si el jugador por esa situación bajara su rendimiento. Ojalá que Jiménez sea maduro y no deje de jugar como lo está haciendo, sin importar el equipo en el que esté.


ETERNO RAFA

Y mientras las jóvenes promesas del futuro tienen problemas para irse al viejo continente, el veterano capitán de la Selección nuevamente deja México para irse a una nueva aventura (un poco irónico). En esta ocasión es Italia el país que recibirá a Rafita Márquez, quien en total ha jugado en cinco Ligas distintas y que es claro ejemplo de lo que el talento natural junto con trabajo, compromiso y constancia puede hacer. Después de su salida del Barcelona y su llegada al Red Bulls de Nueva York, la carrera del central parecía llegar a su fin. Una gran mentira pues Márquez encontró su segundo aire en el León y su participación con México en la pasada Copa del Mundo fue, por mucho, destacada.

Todo indica que el Kaiser de Michoacán todavía tiene bastantes kilómetros por recorrer. Ojalá que su trayectoria tenga un digno final y que sirva de ejemplo para todas las generaciones jóvenes que se sienten estrellas y quieren correr cuando ni siquiera saben gatear.


lunes, 14 de julio de 2014

Nos vemos en cuatro años

El sueño ha terminado. Después de un mes de enojos, tristezas y alegrías, el Mundial llegó a su fin y la vida recuperó su cotidianidad. Aunque pronto iniciarán las Ligas alrededor del mundo, la Champions y las eliminatorias para la Eurocopa 2016, la realidad es que ningún otro evento deportivo iguala la emoción, la ilusión ni la pasión que despierta una Copa del Mundo.

No obstante, antes de lamentar lo larga que será la espera de Rusia 2018, hay mencionar lo que dejó la última jornada de Brasil 2014. 

Ganó el futbol

El campeón no podía ser otro. Al igual que España hace cuatro años, Alemania fue campeón jugando al futbol, teniendo un buen trato del balón. Y aunque hubo rivales (Ghana, Argelia y Argentina, con los tres empató en tiempo regular) que lo sorprendieron e incomodaron, siempre se mantuvo firme y fiel a su estilo, sin desesperarse. Un estilo que, además de buscar el manejo y la posesión de la bola, favoreció el trabajo conjunto por encima de las individualidades.

El logro de Alemania no fue resultado de lo que se hizo en un mes, ni siquiera de lo hecho en un año. Proclamarse campeones fue el último paso de un proyecto que inició mucho tiempo antes y que con el paso de los años se fue perfeccionando. Los alemanes supieron respetar procesos tanto en la formación de jugadores como en la labor del técnico, y es por eso que al final lograron su objetivo de manera contundente. 

Por su parte, Argentina fue un digno rival. A pesar de lo poco convincente que fue en el resto del torneo, en la final se comportaron a la altura y, con su propio estilo, dieron batalla. Buscando el contragolpe y latigazos individuales, la Albiceleste estuvo cerca de hacerle faño al contrario pero ni Higuaín ni Palacios supieron liquidar y dejaron ir claras oportunidades de gol. Y en una final contra Alemania no puedes perdonar. A pesar de que al final perdieron un poco la cabeza y se preocuparon más por golpear al rival, en definitiva el de ayer fue el mejor partido de Argentina.

Ganaron los alemanes que, aunque en un momento estuvieron cerca de caer en el juego de las patadas y los reclamos, se mantuvieron firmes y con la mente en el juego. Jamás se replegaron ni se encerraron atrás. Demostraron que la mentalidad de un ganador es siempre ir por más. Y probaron que ser campeón no es un deseo que sólo a algunos se les cumpla, sino una meta, un objetivo que te planteas y que buscas alcanzar por medio de esfuerzo, compromiso y buen futbol. 

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Balon de oro… ¿O de chocolate?

La FIFA hizo de las suyas y le otorgó el Balón de Oro Adidas a Lionel Messi. Dicho premio se otorga, en palabras de la misma FIFA, “al mejor jugador de la competición”. De la competición, no del mundo, no al que más habilidad tenga; al que mejor lo hizo en el torneo. Messi no fue dicho jugador. Y con esta afirmación no se niega que el argentino sea un jugador excepcional, fuera de lo común, con una técnica individual impresionante. Pero en el Mundial estuvo lejos de ser el mejor.

Con esta acción el máximo organismo rector del futbol no sólo está subestimando el desempeño del resto de los nominados y de muchos otros jugadores. Entregarle este trofeo a la Pulga fue ponerlo en evidencia, hacerlo blanco de las críticas (muchas más de las que recibió a lo largo de la competencia y de las que iba a recibir después del partido contra Alemania). Fue como darle un premio de consolación a alguien que no sólo no lo merece, pero no lo necesita. Messi tiene la capacidad para salir del mal momento que atraviesa desde hace un año, no requiere que sientan lástima por él.

Ahora, independientemente de lo ocurrido con Messi, entre los nominados había tres jugadores que sin duda lo hubieran merecido más que nadie pero que difícilmente se los habrían entregado. Y es que la labor defensiva sigue sin destacar tanto como la ofensiva. Sin importar la cantidad de pases completados, ni las barridas correctas, ni que fueron pilares fundamentales en el buen accionar del equipo, Hummels (que además metió dos goles), Lahm y Mascherano se quedaron sin el reconocimiento (oficial) de su trabajo. Definitivamente, meter un gol (o el simple hecho de tirar) siempre será más llamativo que recuperar un balón.

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Triste anfitrión

A Brasil no lo recibirán con aplausos ni ovaciones como a Costa Rica, Argelia o México. Y no porque el Mundial fue en su propia tierra, sino porque la Verdeamarela se quedó con las manos vacías. No conformes con la goliza que recibieron frente Alemania, los brasileños entraron dormidos el sábado al campo del Estadio Nacional de Brasilia y, después del temprano penal de Van Persie, no pudieron sobreponerse. 

Es complicado defender lo indefendible. En ningún momento del torneo, Brasil tuvo el joga bonito que lo caracterizó hace algún tiempo y fue gracias a errores arbitrales, a un poco de suerte y a Neymar que el equipo local llegó a cuartos de final. Sin embargo, perder al delantero estrella en el partido contra Colombia desmoronó a la Canarinha. Para los siguientes dos juegos desapareció cualquier intento de aproximación ofensiva y los defensas, desesperados por aportar al frente, perdieron todo el orden atrás.

Una verdadera lástima que el anfitrión se despidiera así de su mundial, con la cabeza abajo, mas es momento de mirar atrás no para arrepentirse de los errores sino para corregirlos. Hay un largo camino que recorrer hasta Rusia, y si Brasil encuentra un técnico que sepa regresarle su esencia, seguramente en cuatro años podrán reivindicarse con su gente aunque sea lejos de casa.

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jueves, 10 de julio de 2014

América para los alemanes

Alemania llega a la final con la clara intención de quedarse con la Copa. Y esto no quiere decir que Argentina no esté igualmente decidido a ser campeón, pero la determinación que el conjunto germano ha mostrado desde el primer partido es lo que les ha permitido llegar tan lejos. En cambio la Albiceleste, a pesar del sencillo camino que tuvieron para llegar a semifinal, no termina por convencer. Es cierto que contra Holanda se vio la mejor Argentina del Mundial (ojalá el domingo muestren una versión todavía mejor) mas hubo momentos en que se perdieron dentro del terreno, como esperando alguna genialidad de Messi, y la Naranja Mecánica estuvo a punto de hacerles daño.

Probablemente en eso radica la fortaleza de los alemanes, que no dependen de lo que haga un jugador. En lo que va del torneo, es imposible señalar un héroe o un protagonista porque es el trabajo de conjunto el que ha destacado. Sí, han sobresalido algunas acciones específicas como las atajadas de Neuer o los goles de Müller, pero la defensa ha estado impasable, precisa en sus coberturas, y Kroos ha dado grandes asistencias. Puede que Müller sea el goleador, sin embargo ha hecho 5 de las 17 anotaciones que lleva el conjunto teutón, evidencia de que hay más de una estrella en el equipo. Línea por línea, Alemania es fuerte y aunque no se puede hablar de perfección (los errores siempre van a existir), están cerca de ella.

En el fútbol lo más complicado es hacer lo sencillo, recordar los principios básicos. Los dirigidos por Löw lo han logrado, dan pases precisos y se mueven para generar opciones, pasean el balón a lo largo de la cancha, se trasladan de manera compacta, en bloque, y tienen un extraordinario dominio de los espacios reducidos. Ha mostrado respeto por el juego, por ellos mismos y por el rival pues, a pesar de algunos deslices, no pretenden engañar al árbitro, ni hacen drama; no buscan provocar al rival, ni cae en provocaciones. Son conscientes de que para ganar la batalla basta con jugar al fútbol, y es lo que se han dedicado a hacer en cada uno de sus juegos.

No obstante, no juegan solos. Por mucho que haya quedado a deber Argentina a lo largo del campeonato, estar en la final del Mundial no es una oportunidad que se presente a diario y los de azul no la van a dejar ir tan fácilmente. Además, la historia está en contra de los alemanes. No sólo la Albiceleste manda en los últimos enfrentamientos (aunque en Mundiales sólo ganó la final de México 86), sino que en las últimas tres Copas del Mundo los teutones no se han caracterizado por dar el paso final (un subcampeonato y dos terceros lugares). Los fantasmas del pasado pueden ser de peso para la “Mannschaft” y los argentinos pueden aprovechar eso. 

El partido del domingo luce prometedor, se enfrentarán dos equipos que desde principios del torneo eran claros candidatos a quedarse con el título. Y si bien cualquiera de los dos tiene la misma posibilidad de proclamarse campeón en el Maracaná, Alemania parte ligeramente como favorito (aunque el técnico es el primero en pedir humildad y moderación). ¿América para los americanos? Parece ser que no más. Argentina cuenta con la figura (Messi que ojalá y salga inspirado) y definitivamente trae la suerte del campeón; sin embargo los de Europa por su parte tienen la táctica, el equipo y el futbol. ¿Quién ganará? Está por verse.
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