lunes, 7 de julio de 2014

Nacidos para ganar

Después de casi un mes lleno de futbol, de 60 partidos, el final está cerca y ya son sólo cuatro los candidatos que mantienen aspiraciones de gana la Copa del Mundo. Brasil, Argentina, Alemania y Holanda lograron su pase a semifinal y no es extraño ver lo lejos que han llegado en la competencia. De hecho, a excepción de Costa Rica, este Mundial ha carecido de sorpresas; es decir, todo ha ocurrido “según lo planeado”.

Es cierto que ninguno de los cuatro semifinalistas ha jugado de manera tan espectacular como se esperaba, pero no se puede responsabilizar por completo a los jugadores y entrenadores. Hacerlo sería demeritar el trabajo del rival, pues lo que hagan o dejen de hacer determina en gran medida el desarrollo del juego. Los encuentros han estado muy cerrados y algo que ha destacado en este Mundial es cómo los “equipos pequeños” se han plantado frente a las potencias: sin titubear, sin temer.

No obstante, esa entrega y ese valor no han sido suficientes. A pesar del esfuerzo y coraje mostrado en la cancha, la historia es la misma de siempre y son las grandes selecciones las que llegan a la fase final del torneo. Y es que por mucho que luchen, conjuntos como el mexicano, el colombiano, el costarricense, etc. siguen siendo ingenuos, inocentes, y les falta madurar en cierto sentido. Les falta oficio, maña, experiencia, tomar las decisiones correctas. Pequeños detalles que al final los alejan de la victoria.

En cambio, los otros son “expertos en ganar”, saben qué acciones son necesarias y en qué momento para obtener el triunfo. Tan es así que aparentemente con poco les ha alcanzado. Pero son cuestiones específicas las que marcan la diferencia en un partido de futbol. Cambiar al portero para los tiros penales, mantener una línea defensiva escalonada y que haga coberturas, aprovechar las deficiencias en la marca del rival, incluso depender de una genialidad individual; aspectos que distinguen a los ganadores de los perdedores. 

Se aplaude el desempeño de las pequeñas selecciones. Dejaron claro que de pequeñas tienen poco (por no decir nada), mas aún les falta mucho que crecer. Hay muchas cosas que tienen que mejorar para llegar al nivel de los mejores equipos y no estrictamente en lo futbolístico, sino en factores más psicológicos como la serenidad y la calma necesarias para no dejar ir un encuentro que está prácticamente ganado, o bien para ser contundentes y finiquitar cuando se fue dominante. 

El camino que queda por recorrer es largo, pero si los procesos que iniciaron en esta justa mundialista continúan de forma adecuada (como el de México o el de Colombia), seguramente en próximos Mundiales veremos a estas escuadras pelear por el protagonismo de la competencia, salirse de lo escrito y llegar más allá de lo esperado. Mientras tanto, los equipos que lleguen al final seguirán siendo los mismos y aunque no deslumbren con su juego, harán lo más importante de una competencia: Ganar. 


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