Los rumores sobre la salida de Javier Hernández del United iniciaron desde hace tiempo y, después del Mundial, Van Gaal dejó claro con sus declaraciones que el mexicano no entraba en sus planes. Tal era la situación, que muchos paisanos temían que Javier no encontrara otro equipo y continuara su carrera como futbolista en la banca de los Diablos Rojos, sin tener actividad alguna. Y justo cuando todo parecía perdido, a poco tiempo de que cerrara el mercado europeo, se difundió la llegada del Chicharito al Real Madrid.
Italia parecía ser el destino de Hernández y la prensa local aseguraba que el delantero se uniría a las filas de la Juventus de Turín. Es evidente que el conjunto italiano no llegó a un acuerdo con el Manchester, pero probablemente nadie esperaba que el final de la historia estuviera en uno de los dos mejores equipos españoles. Si uno hubiera imaginado a Javier jugando en España, habría pensado en el Valencia o el Atlético de Madrid (que también se manejaron como posibles destinos), jamás en el Real Madrid.
La noticia sorprendió a muchos y las opiniones al respecto son diversas. Hay quienes lo ven con alegría y lo consideran una gran oportunidad, mientras que otros piensan que es ir de una banca a otra. Y algunos otros consideran que la llegada del Chícharo no tiene nada que ver con el futbol, sino con una estrategia mercadotécnica por parte del conjunto blanco. De las tres, es ésta última la que tiene en gran parte razón, aunque esto no necesariamente implica que el traspaso sea malo para el jugador.
El negocio del futbol cada vez tiene más de negocio que de futbol. Las decisiones de los directivos tienen poco que ver con lo futbolístico y se guían más por cuestiones de dinero. Es lógico que un equipo como el Real Madrid, además de velar por su buen funcionamiento dentro del terreno de juego, debe buscar posicionarse como una marca dentro del mercado internacional. Al contratar a James, a Kroos, o a Bale hace un año, el Madrid no sólo busco llenar una vacante, sino que quiso hacerlo con “lo más nuevo del mercado”.
Lo anterior no es malo, el problema está en cómo hacer jugar a tantas estrellas y “egos” juntos. Hasta antes de la salida de Di María y de Xabi Alonso, parecía que los Merengues sufrirían de “acumulación de futbolistas” y era difícil imaginar quiénes tendrían la mala fortuna de quedarse en la banca. Ahora el panorama es distinto; el hecho de que estos dos jugadores se fueran da más oportunidad a los recién llegados y otros jóvenes que ya tienen más tiempo, como es el caso de Jesé, de Illarramendi y de Isco.
Ante esta situación, parece que los que opinan que el Chicharito pasará sus días como jugador merengue calentando la banca. Mas esa afirmación está lejos de ser correcta. Ciertamente se ve difícil que Javier sea titular indiscutible, aunque no imposible, pero eso no significa que no pueda iniciar más de un partido. El Real Madrid está constantemente disputando más de una competencia y en alguna de ellas Javier tendrá su oportunidad. La Copa del Rey pinta para ser el torneo en el cual el mexicano tenga minutos para dar lo mejor de sí.
Igualmente, en la Liga habrá ocasión para que el delantero juegue. Las características de Hernández lo hacen un excelente revulsivo, no hay que olvidar que en el United anotó goles importantes entrando de cambio. En sentido estricto, con quien estará peleando el puesto será con Karim Benzema, pues a pesar de contar con grandes jugadores, la salida de Morata dejó al francés como el único jugador con las características de un centro delantero. Por tanto, es lógico pensar que el Chícharo será un buen suplente para el Gato.
El tamaño del equipo no determina la titularidad y al contrario, en equipos pequeños o medianos son menores las chances para jugar, principalmente por la cantidad de competencias que disputan. Javier tiene muchas cualidades y si técnicos como Ferguson y ahora Ancelotti han confiado en él es por algo. Es muy probable que el mexicano llega sabiendo (y aceptando) que en un principio será banca, algo que no cualquiera hace. Hasta para eso hay que tener talento, saber esperar la oportunidad y luego aprovecharla, como cuando el Chicharito entra de cambio y anota gol. Y si ser suplente en el Real Madrid no es una gran oportunidad, entonces quién sabe qué lo será.

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