martes, 9 de septiembre de 2014

Una golondrina no hace verano

Las contrataciones de último minuto que se dieron en las últimas semanas parecen cosa de otro mundo. Si la llegada de Chicharito al Real Madrid ya era bastante sorprendente, el fichaje de Ronaldinho por parte de los Gallos Blancos de Querétaro es algo que los aficionados no hubieran imaginado ni en sus mejores sueños.

La llegada del brasileño ha llenado de emoción a toda la población futbolera en México. Y no es para menos. Su trayectoria es extensa, sus logros numerosos, y lo que hace con el balón es simplemente mágico. Tantas jugadas de ensueño que ni en el FIFA se consiguen, él las logró. La fama de Dinho es tal que seguramente hay varios "no pamboleros" que reconocen su nombre.

Pero ¿qué significa realmente la contratación de Ronaldinho? Sin duda para el Querétaro es una inversión que dejará buenos frutos. No sólo los puso en el mapa (ahora nadie querrá perderse los juegos de los Gallos), sino que los ingresos que tendrán por venta de entradas y de playeras serán enormes. Seguramente, en poco tiempo recuperarán lo que costará mantener al brasileño por dos años quien, aunque bajó su valor, tampoco salió barato. 

El beneficio no es sólo para el club queretano. Chivas, Atlas, Tijuana, Tigres y Chiapas, equipos que recibirán a los Gallos en próximas jornadas, también obtendrán beneficios del fichaje bomba del verano. Pertenezca a la escuadra que sea, Ronaldhino es un genio del futbol y nadie perderá la oportunidad de verlo jugar. Por lo que esas plazas podrán sacar provecho de la visita de los queretanos. Y ni hablar del beneficio que obtendrán las televisoras; no es posible afirmarlo, pero seguramente el rating subirá bastante.

De modo que el futbol mexicano se verá ampliamente beneficiado en el aspecto económico y mercadotécnico, pues no sólo Querétaro estará en la mira de todos. La llegada del exjugador del Barcelona y del Milán atrae la atención de medios internacionales sobre México y su Liga. Alojar a un grande te hace destacar, por lo menos al principio cuando su contratación es la gran novedad.

Sin embargo, este deporte no se trata sólo de vender periódicos, noticias y dar una gran imagen. O no debería tratarse tan sólo de eso. En teoría, la preocupación del futbol debería ser el futbol, pero eso es tan sólo en la teoría. La realidad es que el dinero juega un papel relevante y las decisiones se terminan tomando con base en los signos de pesos, olvidando lo que verdaderamente importa. 

Uno esperaría que Ronaldinho, eventualmente, juegue 90 minutos (si juega solamente 5 minutos y no hace más que unas cuantas jugadas de exhibición, ¿para qué tanto espectáculo y drama?). No obstante, habrá que aguardar y sobre todo ver qué cambio tiene su presencia en el equipo. En las primeras jornadas, Sinha  ingresaba al campo y le cambiaba el rostro a los Gallos. Ahora, ha iniciado los encuentros y su habilidad no ha sido suficiente para obtener un resultado favorable para los queretanos.

Posiblemente con "el chico de la sonrisa fácil" la historia sea distinta y logre no sólo motivar al resto de sus compañeros, pero que les contagie calidad técnica y táctica. A pesar de que el conjunto albiazul se encuentra en el octavo puesto de la tabla, al momento de jugar no tienen suficiente claridad ofensiva y esto se ha hecho evidente con los últimos resultados: un empate y dos derrotas. Por tanto, es válido cuestionar si los Gallos tendrán la capacidad para alcanzar el nivel de juego de su nueva figura.

Con la Liga ocurre algo similar. La llegada de un gran jugador no es el camino adecuado para que en México haya un crecimiento futbolístico. Si bien no es la peor competencia del mundo (y está lejos de serlo), al torneo mexicano le falta competitividad, nivel en varios de sus equipos y tiene muchos aspectos que mejorar, los cuales no cambiarán únicamente por el arribo de un jugador que le dará dolores de cabeza a cualquier equipo que le pongan enfrente. 

No hay duda que, aun con sus 34 años de edad, Ronaldo de Assis Moreira logrará poner de pie a los aficionados mexicanos, sin importar el equipo al que apoyen. Ante la magia que sale de sus pies, no habrá persona que no se quite el sombrero y aplauda lo que hace. Mas lo anterior no se debe confundir con un desarrollo del futbol en el país. Ronaldinho es un crack, pero es él. Su calidad y su presencia no van a mejorar el nivel futbolístico en México. Del mismo modo en que una golondrina no hace el verano. 






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