lunes, 23 de junio de 2014

David frente a Goliat

México hoy sorprendió a propios y ajenos, y logró lo que muchos consideraban imposible. No sólo obtuvo su pase a octavos de final (algo que parecía inconcebible después de la eliminatoria y el Repechaje), sino que fue superior a Croacia y lo derrotó no por una cuestión de suerte. Ni Mandzukic, ni Rakitic, ni Modric, ni Perisic, los grandes jugadores croatas, pudieron hacerle frente al juego colectivo que presentó la Selección Mexicana. Y los logros no quedan ahí, pues el pasado martes logró el empate (en gran parte gracias a Ochoa) frente al anfitrión que sigue sin convencer.


Pero el Tricolor no es el único conjunto que ha hecho lo impensable. La Selección de Costa Rica ha sido la gran sorpresa del Mundial al ser el primer calificado de su grupo (y hasta se perfilan para llegar a octavos como primeros) cuando casi todos los aficionados y medios los daban por muertos en un grupo donde la lucha quedaría entre Uruguay, Italia e Inglaterra. ¿Quién hubiera imaginado que los Ticos derrotarían a uruguayos e italianos? Quien le haya apostado a los centroamericanos seguramente se llevó mucho dinero.

De igual manera, Estados Unidos, a pesar de no tener amarrado el pase, ha demostrado que tiene argumentos para pelear contra quien sea. Con un Cristiano Ronaldo desaparecido, Portugal estuvo a punto de ser eliminado por los gringos que se quedaron con el empate por azares del destino (misma suerte que les dio el triunfo frente a Ghana). Mas el marcador es engañoso pues el equipo de las barras y las estrellas se mostró superior a los ibéricos en gran parte del partido y ahora, aunque un empate es suficiente, se jugarán la clasificación contra Alemania.

Y en ese mismo grupo, el empate entre Ghana y Alemania probó que lo de Sudáfrica (donde quedaron fuera en cuartos gracias a la mano salvadora de Luis Suárez) no fue suerte y que las Estrellas Negras son el mejor representante del continente africano, y una escuadra que sabe tratar el balón y que le puede dar batalla al rival que sea. De no ser por su “inocencia” y falta de oficio en muchas jugadas, seguramente los ghaneses pudieron haberse ido con el triunfo y no porque fallara Alemania (quien se ve como el europeo más fuerte, junto con Holanda), pero porque los contrarios lo hicieron mejor. 

¿En qué momento los pequeños se volvieron tan irrespetuosos que se atrevieron a jugarles al tú por tú a los equipos con mejor plantilla, a las potencias? ¿Cómo es que un conjunto como el iraní, cuyo valor de mercado no representa ni el 20 por ciento del valor de Messi, estuvo a punto de vencer a un Argentina que sigue dependiendo de las genialidades de Lio (quien por cierto desaparece todo el juego sólo para vestirse de héroe al final)? ¿Por qué Costa Rica con su valor de mercado de 40 millones 302,900 dólares derrotó a Italia que vale casi 509 millones y a Uruguay que está cerca de los 298 millones?

¿Qué le pasa al futbol? Nada tiene sentido ya y si las cosas siguen así llegará el punto en que no será tan alocado pensar que a la final llegue México o Costa Rica. Pero no. El mundo no se ha vuelto loco y las cosas no están de cabeza. Solamente que Brasil, Argentina, Croacia, Italia, Portugal y compañía están muy presionados en lo individual (jugadores como Messi, CR7 y Neymar) y en lo colectivo (grandes expectativas hay sobre ellos), por lo que tienen que cargar con la “desventaja de ser el favorito”. En cambio los mexicanos, los costarricenses, los ghaneses, etc. no tienen nada que perder y todo que ganar. Nadie espera nada de ellos y su derrota es “parte del libreto”, de modo que la presión desaparece y tienen oportunidad de realizar lo inconcebible.

Además, estas selecciones han demostrado que en el futbol, como en cualquier otro deporte, no basta la técnica si no se tiene corazón. Claro que es importante tener un buen golpeo del balón, buena conducción y capacidad de pensar dentro del campo. No obstante, brincar más alto que jugadores de la NBA, dejar sembrados a casi todos los rivales, y demás cuestiones de habilidad técnica y física pasan a segundo término si a la hora del juego no tienes la capacidad, como jugador, de entregarte en cuerpo y alma a tu equipo. Cuando el cansancio es demasiado, por muy grande que se sea, las piernas no responden y hasta al mejor le fallan los pases; pero la voluntad es inquebrantable.

Así que, cuidado Holanda, cuidado Brasil, cuidado Alemania, cuidado Argentina. Estas selecciones vienen con toda la intención de llegar lo más lejos que se pueda y, contrario a lo que podría pensarse, son ofensivos, no se dedican a cuidarse y defenderse, y una vez motivados no hay quien los pare. Sean conscientes de que, a la hora de la verdad, en el campo son once contra once y todos tienen dos brazos, dos piernas y un corazón. No comentan el error de menospreciar a su rival, no declaren de más porque como dice el dicho: “más rápido cae un hablador que un cojo”.

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