La primera jornada del Mundial está a punto de llegar a su fin (únicamente faltan los encuentros del grupo H) y el inicio del torneo no ha quedado mal a los aficionados. Con grandes encuentros como el de Inglaterra contra Italia, grandes sorpresas como la de Costa Rica y con inexplicables resultados como las golizas de Holanda a España y Alemania a Portugal, la justa mundialista ha cumplido en su medida con las expectativas de los aficionados y ha dado mucho de qué hablar.
Hablar de lo que dejó cada uno de los partidos es completamente innecesario pues hubo juegos que lo que hay para decir no es tan destacado como para comentarlo, además de que el espacio en estas líneas sería insuficiente. Por tanto, sólo se mencionarán lo más relevante que ocurrió en el desarrollo de estos juegos y que está en boca de todos.
¿LARGA VIDA AL REY?
Un marcador 5 a 1 es escandaloso por sí solo. Pero si el perdedor fue España (campeón hace cuatro años) y el ganador Holanda (subcampeón hace cuatro años) la cosa es aún más escandalosa. Probablemente desde el día en que se realizó el sorteo de grupos, los aficionados holandeses aguardaron con ansías el partido para probar el dulce sabor de la venganza, aunque tal vez nunca esperaron un resultado tan favorable.
¿Qué le pasó al campeón? Es cierto que era un rival muy estudiado y la manera de anularlo conocida, pero recibir cinco goles va más allá de lo comprensible. Si bien Casillas, quien evidentemente no atraviesa su mejor momento, colaboró en algunos de ellos (el primero es una maravilla de Van Persie, en el segundo Piqué se lamentó por no tener la cadera de Shakira, y en el último Ramos pensó que era un día de campo mientras Robben pisó el acelerador) sería erróneo culpar al cancerbero de tan vergonzosa derrota.
La realidad es que Del Bosque se sintió seguro con la fórmula que le había dado tantos frutos y no tenía pensada una variable cuando fue superado. Su planteamiento inicial no fue el idóneo (tal vez otro delantero en lugar de Costa que venía de lesión y era “nuevo” en el sistema de trabajo hubiera convenido más) y los cambios no aportaron nada distinto. Sin embargo, tampoco hay que ser alarmistas pues quedan dos juegos de la fase de grupos para reponerse y, con la clase de jugadores que tiene, la Furia está obligada a darle la vuelta a esto. Si lo hará o no, sólo el tiempo lo dirá.
Mientras tanto el recuerdo de la goliza de Holanda quedará por siempre en la memoria de los aficionados naranjas y habrá que preguntarles qué tan dulce les supo la venganza.
FIGURAS INVISIBLES
Jóvenes y habilidosos, mediáticos y populares, Ronaldo, Messi y Neymar son el centro de atención a donde quiera que van. Y el Mundial no es la excepción. Todas las cámaras los siguen y están al pendiente de lo que hagan (Neymar aparte es local y tiene el “deber” de guiar a Brasil hacia el campeonato), pero sobre todo de lo que dejen de hacer.
Ronaldo fue el primero en desaparecer de los tres. En la derrota frente Alemania, Portugal no pudo (ni quiso) meter las manos, pues independientemente del pena y la expulsión tuvieron tiempo para rápidamente igualar los cartones después del primer gol (como Inglaterra frente a Italia) y no lo hicieron. CR7 tuvo que conformarse con ser un espectador y ante el gran trabajo de Jérôme Boateng en frenarlo, el portugués (una vez más) pasó desapercibido en todo el juego. Con sólo un par de cobros de tiro libre y un reclamo de un penal, Cristiano no lució y no pudo evitar la “humillación” de su selección.
Por su parte, Argentina cumplió con la quiniela y derrotó a Bosnia, sólo que con más dificultades de las esperadas. De no haber sido por el autogol de Kolašinac, la Albiceleste se hubiera ido al medio tiempo con un empate ceros gracias a la ocurrencia del técnico Sabella de jugar 5-3-2. Un esquema poco favorable para el equipo, pues Lionel Messi apenas y se vio en la primera mitad. Afortunadamente para el “Diez”, el cambio en el parado táctico lo favoreció y salvó la noche con una gran gol producto de una jugada en la que dejó sembrados a más de un rival. Mas la realidad es que el astro argentino, junto con su selección, quedó a deber y hasta sufrieron para evitar el empate.
Sólo queda Neymar. El brasileño hizo lo que pudo, pero sin socios en la delantera y mediacancha, difícilmente lucirá el “joga bonito” de Brasil. Sin importar su corta edad, el brasileño tuvo la entereza necesaria para guiar a los suyos y remontar el marcador adverso frente Croacia; como auténtico líder, se echó el equipo al hombro (cosa que difícilmente se le ve en el Barcelona) y obtuvo la victoria. Y aunque debió de haberse ido expulsado por el codazo que le propinó a Modric, fue pieza clave en el triunfo de la Verdeamarela.
A pesar de lo anterior, a los tres se les concede el beneficio de la duda pues siempre el primer partido conlleva mucha presión y carga emocional (ejemplo de ello es el gesto de liberación de Messi después de su gol). Asimismo, no juegan solos y es obvio que siendo quienes son, los rivales buscarán anularlos sea como sea.
SILBANTE ERRANTES
Cuatro juegos, cuatro errores importantes por parte de los árbitros. Afortunadamente en tres de los mismos no influyeron fuertemente en el marcador (la diferencia de goles de México ahorita podría ser mayor que la de Brasil). Sin embargo, es claro que son graves errores que ni siquiera es posible imaginar lo que hubiera ocurrido si se hubiera pitado distinto pues la cantidad de variables es infinita.
Si expulsan a Neymar, no mete los goles y Brasil pudo haber perdido, pero también pudo haber empatado. Si no le anulan el primer gol a Giovanni, México habría quedado 3-0, o 2-0, o 1-1. Si Costa no se tira, no hay penal y quizás Holanda no habría tenido motivo para reaccionar. Si le marcan el penal a Costa Rica, Uruguay habría estado abajo en el marcador y por lo tanto se tendría que haber puesto las pilas para remontar; pero también si hubieran marcado el penal, los Ticos pudieron haber goleado.
Y así como éstas hay más posibilidades y combinaciones que se pueden pensar, inventar y modificar. Pero siguen siendo especulaciones, y sea como sea algo cierto es que en un torneo en que se exige el máximo rendimiento de jugadores y entrenadores, debería de pedirse lo mismo de los silbantes, pues sus decisiones pueden cambiar mucho el rumbo de un juego.
Esto es lo que dejaron estos primeros juegos y ojalá los que vienen traigan consigo más grandezas, tristezas y, sobre todo, sorpresas.
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